Si eres madre primeriza, pronto empezarás a oír hablar de las contracciones de Braxton Hicks, unas contracciones diferentes de las del parto y que puedes empezar a notar desde la semana 20. Hacia el final del embarazo pueden ser más frecuentes, por eso es conveniente que sepas distinguirlas de las de  parto.

Alrededor de la semana 15 de embarazo comienzan a producirse las llamadas contracciones de Braxton Hicks, aunque no suelen notarse hasta las últimas semanas de embarazo.

Estas contracciones, también llamadas “falsas”, no son iguales a las contracciones de parto ni indican que éste ya llegue, sino que son movimientos de entrenamiento que realiza el útero para preparar sus músculos para cuando llegue el momento de dar a luz.

Algunas mujeres las notan desde el principio y otras no son conscientes de ellas hasta el final. También la intensidad de las mismas puede variar de una mujer a otra y según las semanas de gestación, ya que hacia el final suelen volverse más frecuentes. No obstante, es fácil distinguirlas de las contracciones de parto si sabes qué las diferencia:

Las contracciones de Braxton Hicks abarcan todo el útero, no son dolorosas, duran entre 30 y 60 segundos, no son regulares ni se vuelven más intensas con el tiempo y paran al cambiar de postura. Se nota cómo el abdomen se pone duro durante unos segundos y, de repente, la tensión desparece.

Por su parte, las contracciones de parto son dolorosas, regulares, se vuelven cada vez más fuertes y constantes, duran entre 90 y 120 segundos, no ceden al cambiar de postura, comienzan en la espalda y se extienden al bajo abdomen.

Además, generalmente las contracciones de parto suelen ir acompañadas de otros síntomas de parto, como la rotura de la bolsa de líquido amniótico.