En general, el embarazo es compatible con la conducción desde el principio hasta el final de este. Pero ¿qué precauciones debes tener en cuenta?

El embarazo, en condiciones generales, no tiene por qué implicar una renuncia a estar detrás del volante, a menos que así lo especifique tu médico por razones como que exista un riesgo de parto prematuro, necesites reposo, o haya ciertas alteraciones en el embarazo.

¿Qué debes tener en cuenta? En primer lugar debes considerar que los momentos más vulnerables son el primer trimestre y el tercero. Si en estos periodos no te sientes cómoda o segura, lo mejor es que optes por otro medio de transporte o por que conduzca otra persona.

Si te sientes segura para conducir, asegúrate de colocar el asiento en una posición cómoda con el respaldo lo más recto posible, y, si no puedes evitar los trayectos largos, recuerda parar y estirarte cada hora para fomentar la circulación y concentración y descansar la vista.

Una de las dudas más frecuentes respecto a la conducción durante el embarazo –especialmente en el tercer trimestre- corresponde al cinturón de seguridad. Este mecanismo sigue siendo obligatorio para las mujeres embarazadas excepto en los casos en los que un médico lo haya contraindicado. El uso del cinturón reduce en un 50% el riesgo de lesiones graves para madre y bebé en caso de accidente, por lo que, además de obligatorio, es seguro.

¿Cómo debes ponértelo? La banda inferior debe ir debajo de la tripa, sobre las ingles, para reducir la presión sobre el feto en caso de accidente. También la del pecho debe ir lo más apartada de la barriga posible, pero nunca debajo o encima del cuello. Si hace falta, ajusta el asiento para poder ponerte el cinturón de esta manera.

El airbag es otro dispositivo de seguridad que debes mantener durante el embarazo, pero puedes ajustar la altura y distancia del asiento para que el airbag quede a unos 25 centímetros de ti y orientado a tu cara y tórax.