El crecimiento del útero altera todos los órganos que están a su alrededor, pero no son los únicos que se ven afectados por el embarazo, también el sistema circulatorio o el respiratorio cambian para favorecer el desarrollo del feto.

Cambios en el útero

Por supuesto, el órgano más afectado ya que es el encargado de albergar al bebé. Pasa de medir unos 6 cm de alto a unos 33. Además, su peso también varía de 50 gramos a 1 kilogramo. Su capacidad aumenta de 2 mililitros a unos 5 litros.

Sistema circulatorio

El volumen de sangre debe aumentar en el embarazo un 50%, más o menos un litro y medio más de lo habitual. Para ello, los vasos sanguíneos se dilatan y el corazón debe bombear más sangre, por lo que es normal sentir palpitaciones y una sensación de vacío en el pecho cuando no llega suficiente oxígeno a los pulmones.

El espacio del corazón no se verá invadido por ningún órgano ya que el tórax lo protege.

Aparato digestivo

A medida que el útero crece, todos los órganos del aparato digestivo (estómago, intestino…) se ven comprimidos y con menos espacio.

La capacidad del estómago disminuirá al final del embarazo por el bebé, que ocupa su sitio. El apéndice se eleva hasta estar a la altura de las costillas. El hígado se encoge para hacer sitio al bebé.

Todos estos cambios, unidos a la revolución hormonal afectan al funcionamiento del aparato digestivo, por eso es normal sentir náuseas, ardor, estreñimiento… Cuida tu alimentación estos meses para evitar estas molestias. 

Sistema respiratorio

Los cambios hormonales pueden modificar la laringe, la tráquea o los bronquios, lo que puede hacer que respires peor.

Además, el aumento del volumen del útero hará que las últimas semanas, hasta que el bebé descienda, te cueste más respirar. Tus pulmones aspiran un 25% menos de aire por lo que te costará realizar esfuerzos y enseguida te quedarás sin aire.

Sistema muscoloesquelético

El aumento de la hormona relaxina hace que todas tus articulaciones y ligamentos estén más flexibles, por lo que tienes que tener cuidado con las caídas.

Además, tu centro de gravedad se ve alterado por el aumento de la tripa, lo que afecta sobre todo a la zona lumbar pudiendo causar lumbago. Ten cuidado con las posturas al andar, sentarte, etc.

Las costillas se elevan, pudiendo causar molestias.

Y puede producirse una descalcificación en los huesos por el requerimiento de calcio para el bebé. Toma mucho calcio en estos meses.

Sistema urinario

El aumento de la progesterona hace que la vejiga se llene más rápido y por eso tendrás que ir al baño más a menudo desde el primer momento del embarazo. En las últimas semanas lo notarás aún más por la presión del útero sobre la misma.

Asimismo, los riñones aumentan ligeramente su tamaño y se ven desplazados hacia arriba. Los uréteres también aumentan su tamaño. Todo esto hace que sea más fácil contraer una infección del sistema urinario.

Una vez que nace el bebé, todos los órganos van volviendo lentamente a su sitio y tamaño original.

 

 

Fuente:

- Blott, Maggie, (2015, 2ª edición), Tu embarazo día a día, Barcelona, Ed. Planeta.