De sobra son conocidos los beneficios de los masajes para el desarrollo motriz de los bebés, la estimulación de sus sentidos y el fomento del vínculo afectivo con sus padres. Pero también su piel resulta beneficiada de los agradables masajes.

El tacto es un sentido muy importante para el bebé. Los masajes infantiles desde que son bebés permiten una estimulación temprana de su psicomotricidad y del sistema nervioso central, ayuda a aliviar posibles molestias gastrointestinales, fomenta su relajación y bienestar y fortalece la relación entre los progenitores y el bebé cuando aún es muy pequeño para comunicarse con efectividad. Además de todo esto, la delicada piel del bebé también se ve favorecida por los masajes tempranos y regulares.

Uno de los mejores momentos para dar un masaje a tu bebé es después del baño. Así, puedes incorporar el masaje a su rutina diaria de hidratación. Cúbrete las manos con el aceite o crema aptas para la piel de tu bebé y extiéndelo por el cuerpo con movimientos suaves, moviendo sus piernas y sus brazos, dándole masajes en la tripita… De esta forma, estarás favoreciendo que se relaje y se duerma fácilmente mientras masajeas el producto para su mejor absorción.

Los bebés nacen con una epidermis bastante más delgada que la que después tenemos los adultos. Además, nacen sin la capa sebácea que actúa como barrera protectora y con el manto ácido sin formar. Por eso, la rutina de hidratación es básica durante varias veces al día. Si, además, te ayudas de los masajes, harás el proceso más agradable para tu pequeño.

Además, los masajes suaves favorecen la circulación sanguínea de todo su cuerpo, lo que se traduce en una piel más oxigenada y sana.

 

Fuentes:

  • Oranges T, Dini V, Romanelli M. Skin Physiology of the Neonate and Infant: Clinical Implications. Advances in Wound Care. 2015;4(10):587-595.
  • Masaje para bebés y niños pequeños. Dr. Gunter Zenz, Elisabeth Wagner
  • Asociación Española del Masaje Infantil. https://www.masajeinfantil.org/