Con la llegada de los meses de otoño e invierno llega el frío. ¿Cómo debes abrigar a un bebé recién nacido? ¿Cómo puedes protegerle de los cambios bruscos de temperatura?

Irónicamente, uno de los factores de los que más pendiente debe estar un padre durante los meses de frío, más que las bajas temperaturas, es el sobrecalentamiento. Y es que es común experimentar cambios bruscos de temperatura: el frío de la calle, el calor del interior de los establecimientos con calefacción demasiado alta…

¿Qué debes tener en cuenta?

En los primeros meses del bebé, es conveniente que controles las salidas a espacios fríos. Así, por ejemplo, puedes adaptar vuestros paseos para que tengan lugar en las horas centrales del día, algo más cálidas que la mañana o la tarde. De la misma manera, intenta evitar espacios con la calefacción muy alta.

Para asegurarte de la temperatura de tu bebé, lo mejor es que compruebes su cuello, nuca y orejas, las zonas más fiables para chequear la temperatura corporal de tu bebé. Los pies de los recién nacidos suelen estar fríos, así que abrígalos bien con patucos de un tejido cálido, como la lana.

Respecto a la ropa, seguro que ya estás provisto de bodys, abrigos, gorritos y demás prendas de abrigo. Intenta que las prendas interiores sean transpirables y no vayan demasiado ajustadas a su cuerpo. Lo mejor es que optes por las capas, siempre puedes quitarle o añadir alguna dependiendo de las circunstancias y te será más fácil controlar su temperatura.

Respecto a la higiene, asegúrate de limpiarle la nariz a menudo; con frío es común que se produzca más mucosidad. Además, la función termorreguladora del bebé aún se está desarrollando, por lo que intenta mantener los baños breves, de unos cinco o diez minutos.