Una dieta adecuada consiste en comer de todo en las cantidades adecuadas. Eliminar cualquier grupo de alimentos puede favorecer la aparición de desequilibrios nutricionales negativos para la salud. Por eso debes conseguir que tu hijo coma todo tipo de alimentos según su edad, sin rechazar ninguno, aunque generalmente hay algunos que suelen costar más que otros como es el caso del pescado, verduras o legumbres.

En los primeros meses de vida, la dieta de los niños se compone exclusivamente de leche. A partir del sexto mes se van introduciendo paulatinamente nuevos alimentos. Observarás que algunos bebés los aceptan sin ningún problema mientras que otros los rechazan de primeras y cuesta más conseguir que los incluyan en su alimentación.

Debes tener paciencia ya que un niño puede probar un alimento una decena de veces hasta que se acostumbre a él y le guste, por lo que no puedes rendirte a la primera. Obviamente, tendrás que ser constante ya que una vez que ha probado un alimento y no le ha acabado de gustar, en cuanto lo vuelva a probar lo rechazará sin darte oportunidad a dárselo. Tendrás que buscar nuevas estrategias y formas de presentación para lograr que lo admita.

Sin embargo, debes diferenciar entre un capricho o manía contra una comida y un rechazo frente a un alimento nuevo cuya textura o sabor le resultan fuertes o diferentes. En el segundo caso debes ser más flexible ya que algunos alimentos que nos cuesta comer con 3 años, luego nos encantan con 8.

Sigue estos consejos…:

  • Introduce los nuevos alimentos poco a poco y en pequeñas cantidades.
  • Ponle un poco en un plato junto al resto de su comida y dile que sólo tiene que probarlo para ver si le gusta.
  • Si no lo quiere ya habrá más suerte la próxima vez. Intenta averiguar si lo que no le gusta es el sabor, si estaba muy salado, muy frío o caliente, muy blando…
  • Si no se lo come, retíraselo del plato sin regañarle.
  • Si por propia iniciativa muestra interés en probar algo de la mesa, dáselo (siempre que ya pueda comerlo, claro).
  • Preséntale los platos de manera atractiva, la comida “entra por los ojos”.
  • No le des en la misma comida algo que ya haya rechazado con anterioridad y un plato que le cueste más comer. Mejor que lo asocie a algo rico que ya está comiendo.
  • Inventa historias en las que los personajes coman encantados ese alimento que le cuesta o háblale de personajes de ficción que le gusten que también comen de todo.
  • Prueba con diferentes texturas de un mismo alimento porque muchas veces el problema no es el sabor.
  • Da ejemplo.
  • Cuando consigas que pruebe algo nuevo y le guste mucho, celébralo y anímale a probar platos nuevos diciéndole que puede haber muchos nuevos descubrimientos igual de agradables.