El reposo absoluto en cama durante el embarazo es una medida preventiva prescrita en diferentes casos para preservar la salud del bebé y de la madre. Puede ir desde días hasta semanas e implica estar en cama y limitarnos a levantarnos para ir al baño.

 

La prescripción de reposo no tiene por qué implicar un peligro inminente. Como medida de prevención, su aplicación dependerá del criterio del médico. Algunas causas frecuentes de su recomendación son la aparición de pérdidas de sangre, las contracciones intensas antes de término, la preeclampsia o hipertensión arterial provocada por el embarazo, el estrés o agotamiento o la amenaza de aborto.  


El reposo puede ir acompañando a otro tratamiento como en los casos de anemia severa o de preeclampsia o ser prescrito por sí solo en otros como los días posteriores a una amniocentesis. La mejor forma de llevar a cabo este reposo es semi-incorporada o tumbada de lado, nunca boca arriba, ya que es una postura que a la larga dificulta la circulación sanguínea y los movimientos intestinales.


El reposo a veces puede resultar difícil. Por eso es importante mantener una serie de cosas presentes:


- Ten en cuenta que vas a pasar muchas horas en el mismo espacio, por lo que debes estar cómoda en él. Acondiciónalo como te guste, con libros, revistas, películas...


- Establece un horario: una hora de levantarte, ducharte, cambiarte de ropa, desayunar, leer, etc. 


- Además, deberás prestar especial atención a la alimentación. Tomar mucha agua e ingerir alimentos con fibra te ayudará a evitar el estreñimiento. También deberás adaptar, con el beneplácito de tu médico, la ingesta calórica. Al estar en reposo, quemarás menos, por lo que deberás controlar el tamaño de las raciones o los alimentos con muchas calorías para no coger mucho peso en este período. 


- Aprovecha para hacer esas tareas que habías ido posponiendo: estudiar un idioma, organizar el álbum de fotos, hacer ese puzle de 500 piezas que dejaste abandonado o aprender a pintar a través de cursos por internet. ¡Puedes hacer de tu periodo de reposo algo muy positivo!


- Por último, y siempre consultándolo con tu médico, puedes hacer leves ejercicios que te ayuden con posibles molestias corporales. En la misma cama puedes flexionar y mover los pies, dibujar círculos en el aire con la punta del pie y estirar las piernas. Puedes también bascular la pelvis, con las piernas flexionadas, levemente hacia arriba o hacer ejercicios leves de pesas para salir de ese reposo con unos brazos bien torneados. Eso sí, recuerda siempre consultarlo previamente con el médico.