Permitir que los niños participen desde pequeños en la cocina, siempre bajo supervisión, es una actividad con muchos beneficios en la forma en la que concibe la alimentación o en el aprendizaje de tareas del hogar. Lavar alimentos con agua, poner la mesa, remover algunas mezclas… Las posibilidades son muchas.

A pesar de que no serán autónomos en ella hasta muchos años después, los niños pueden participar en la cocina desde que son pequeños. Esto puede, además de suponer un tiempo valioso en compañía, motivarle a probar nuevos alimentos y comidas, enseñarle a trabajar en equipo o animarle a valorar la comida casera.

Antes de los tres años, es probable que tu pequeño muestre interés en ayudarte en ciertas acciones sencillas de la cocina como lavar la fruta o las verduras (así puedes aprovechar para familiarizarle con sus nombres), decorar postres contigo, remover alguna mezcla (revisa la temperatura) o ayudarte a echar restos en la basura. Asegúrate siempre de haber despejado la cocina de posibles peligros al alcance de sus manos.

A partir de los 3 años, los niños suelen tener más facilidad para seguir instrucciones y cuentan con mayor capacidad de escucha. Mientras tú cocinas, puede seguir ayudándote mezclando ingredientes o lavándolos. Además, puede ayudarte a pesar los ingredientes, ya sea colocándolos en la báscula o diciéndote el peso, o cortando con un cuchillo de plástico ingredientes blandos como la mantequilla o los champiñones. También puede ayudarte a moler algunos ingredientes con un mortero de madera.

Y a partir de los 5 o 6 años, puedes empezar a enseñarle a cortar con un cuchillo pequeño, mostrándole cómo mantener los dedos fuera de su alcance. También puede empezar a cortar con tijeras o a pelar frutas o huevos con las manos. O puedes empezar a pedirle que ponga la mesa.

A partir de los 8 años, ya puedes dar más independencia en la cocina a tu hijo. Puede empezar a usar el microondas o poner la temperatura del horno o puede hacer por sí solo ensaladas o algún postre.

Recuerda siempre mantener ingredientes o utensilios muy calientes (como agua hirviendo), cuchillos u objetos pesados fuera de su alcance. Y supervisa siempre su acción en la cocina.