Los bebés y niños pequeños muy tragones o que comen a deshoras, muy rápido…pueden tener a veces digestiones más lentas y pesadas, que pueden manifestarse como molestias digestivas. Favorecer la digestión es fácil siguiendo una serie de consejos que debes tener en cuenta en cada comida

A algunos bebés y niños de corta edad les cuesta más que a otros aceptar nuevas texturas, probar platos nuevos…, mientras que a otros les encanta comer y, si no les frenas, puede que incluso coman en exceso. Los más tragones son más propensos a tener molestias digestivas, por lo que hay que acostumbrar a los niños desde pequeños a comer lo que necesitan según su edad y actividad, sin caer en excesos ni en carencias.

Todo el mundo puede darse un día un atracón o comer algo que le sienta peor y le cuesta más digerir. Pero si ves que esto le ocurre a tu hijo más de lo habitual, quizá sea necesario aplicar algunas medidas que nos ayudarán a evitarlo y a favorecer en la medida de lo posible que tenga una buena digestión:

• Especialmente en la cena, procura que no ingiera alimentos excesivamente grasos, escoge platos ligeros y de fácil digestión. Los alimentos hervidos, al vapor o en papillote se digieren mejor que los guisos y fritos.

• Cuidemos los buenos hábitos. Para asegurar una buena comida hay que comer sentado a la mesa, sin levantarse y moverse hasta que se acabe, y evitar correr y saltar después de comer.

• Córtale la comida en trozos pequeños y acostúmbrale a masticar varias veces cada bocado.

• Las cantidades deben ser las adecuadas a la edad y las necesidades. No hay que llenar en exceso los platos ni obligar a los niños a que siempre se los acaben. Esto es especialmente importante en el caso de los platos que más les gustan, ten cuidado cuando les sirvas sus platos preferidos.

• Si tu hijo tiene hambre entre horas dale una fruta o un lácteo, no le dejes atiborrarse de dulces o de fritos.

• Para favorecer una correcta digestión, debe pasar un periodo de tiempo adecuado desde la cena hasta la hora de irse a la cama.

• No dejes en la cocina, a su alcance, alimentos que le gusten como chocolate, galletas…

• Reserva las chucherías, bollería y golosinas para ocasiones especiales. Esto es de especial relevancia en las fiestas infantiles como los cumpleaños, en los que es habitual saltarse un poco las pautas del día a día y ser menos estrictos.