Los cambios hormonales propios de la gestación afectan en gran medida a la piel, pudiendo provocar manchas, estrías, varices, etc. Sin embargo, existen muchas recomendaciones que puedes seguir para evitar su aparición y que tu piel esté perfecta estos 9 meses.

Los cambios físicos u hormonales del embarazo afectan a todos los órganos del cuerpo. Uno de los más perjudicados es la piel. Para evitar que te salgan estrías al crecer tu abdomen, varices o manchas en la cara, es importante que te cuides desde el primer momento:

- Estrías: surgen por el rompimiento de la piel al estirarse bruscamente por el crecimiento del abdomen y las zonas cercanas. Son unas líneas rojizas o blanquecinas muy difíciles de eliminar una vez que aparecen, por lo que es fundamental la prevención.

Hidrata todo tu cuerpo, poniendo especial interés en la zona del abdomen, las caderas, los pechos y el culete. Puedes usar también una crema especial antiestrías o aceite de almendras. Cuidado en los pechos con hidratar la zona alrededor de la areola, pero sin tocar ni esta ni el pezón, sobre todo cuando des a luz y estés con la lactancia.

También es fundamental que te mantengas hidrata por dentro bebiendo al menos 2 litros de agua diarios y que lleves una alimentación sana.

- Melasma gravídico: popularmente conocido como “paño”, surge por el aumento del nivel de estrógenos y progesterona que estimulan la actividad de los melanocitos; son manchas oscuras que aparecen normalmente en la cara. Se encuentran hasta en un 75% de las embarazadas y suelen desaparecer tras el parto, aunque a veces permanecen o reaparecen con los años.

Evita el sol directo durante estos meses y aplícate siempre una buena crema fotoprotectora. No te olvides del gorro antes de salir de casa.

- Varices: son dilataciones de las venas que pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo pero más frecuentemente en las piernas. En el embarazo surgen porque el aumento del útero ejerce una presión sobre las venas abdominales que impiden la correcta circulación de sangre.

Para prevenirlas, evita usar ropa ajustada y zapatos con mucho tacón; usa medias especiales para embarazadas; aleja las piernas de las fuentes de calor directo que favorecen la dilatación de las piernas; duerme con las piernas más elevadas que la cabeza; no permanezcas sentada por largos periodos de tiempo; haz algún tipo de ejercicio moderado regularmente; aplícate un chorro de agua fría en las piernas al terminar la ducha.