Una de las frases que más pronuncian las madres y los padres durante los primeros meses de vida de su bebé es “¡cuidado con la cabecita!”. Nada más nacer, tu bebé se encuentra en el momento de mayor fragilidad y carece de las capacidades motoras necesarias para sujetar la cabeza. Es muy importante tener un especial cuidado al cogerlo en brazos o al acostarlo. En este post os explicaremos en qué momento los bebés empiezan a sujetar la cabeza y cómo puedes ayudarle a fortalecer el cuello.

 

El control postural de los bebés

Según la edad que tenga tu bebé, puedes anticipar la progresión de su desarrollo motor y así prestar atención a los diferentes cambios y avances. Las etapas son orientativas, de modo que tu bebé puede experimentar los progresos de forma más temprana o tardía sin que ello indique un problema de desarrollo.

 

Desde el nacimiento hasta los 2 meses

Durante esta primera etapa de vida, el recién nacido presenta una total dependencia de sus padres a la hora de moverse o incorporarse. El bebé puede girar la cabeza, pero si se encuentra apoyado sobre su abdomen apenas podrá elevar la cabeza durante unos segundos. La sujeción y los movimientos resultan muy inestables, ya que no ha desarrollado su musculatura.

Mujer sujetando la cabeza de su bebé

 

De los 2 a los 5 meses

En estos meses el bebé empieza a coordinar mejor sus movimientos, así como también mejora la sujeción de la cabeza. Paulatinamente, cuando comience a sentarse, verás como su cabeza queda alineada con el resto del tronco y podrá sujetarla con mayor facilidad. También se produce una evolución de su desarrollo motor global y el bebé se ayuda con el resto de su cuerpo para mantener la posición.

 

De los 6 a los 9 meses

En esta etapa se producen cambios notables en el desarrollo motor. El bebé puede mantenerse sentado, primero ayudándose con las manos y, a medida que pasen los meses, siendo capaz de reptar, gatear o incluso de ponerse en pie. La espalda está más recta y puede girar la cabeza a ambos lados con facilidad.

Este proceso resulta completamente natural en los bebés y lo desarrollan ellos mismos, aunque existen ciertas maneras de ayudar a motivar su desarrollo motor.

 

Ejercicios para ayudar a fortalecer el cuello de tu bebé

Tal y como hemos explicado, a partir de los 3 o 4 meses, los bebés empiezan a adquirir las capacidades motoras que les permiten fortalecer los músculos de cuello y de la espalda. Si bien este proceso no se puede acelerar, lo cierto es que puedes ayudarle a través de unos sencillos ejercicios para fortalecer el cuello que le facilitarán la tarea:

     Durante los tres primeros meses:

  • En esta etapa puedes colocar al bebé un rato boca abajo, evitando hacerlo en los      momentos posteriores a las comidas y vigilando a cada momento para evitar que pueda llegar a ahogarse. Esta postura le permitirá ir fortaleciendo su espalda, cervicales y cuello poco a poco, ya que tratará de mantener la cabeza erguida.

Padre ayudando a fortalecer el cuello de su bebé

 

Además, también podrás observar la forma en que tu bebé estira los brazos y la cabeza al encontrarse en esta postura, como si quisiera volar, un movimiento efectivo y progresivo que le ayudará a trabajar los músculos del tronco hasta el momento en que finalmente consiga girarse a su espalda.

     A partir de los 3 o 4 meses

  • Verás cómo tu bebé aguanta más tiempo bocabajo, ya que podrá sostener mejor la cabeza. Puedes ayudarle a mantener el equilibrio utilizando un cojín amplio y blando para que esté apoyado en él. Los músculos y los huesos cervicales se irán tonificando poco a poco a medida que pasen los meses.    En esta fase, también puedes levantarle suavemente tirando de sus manos cuando esté tumbado boca arriba, para luego tumbarle de nuevo lentamente. Al tener que sostener la cabeza erguida, reforzará la columna.  Existen algunos ejercicios que puedes practicar cuando tu bebé esté sentado o tumbado. Puedes atraer su atención con algún objeto o juguete y moverlo de izquierda a derecha para que lo siga con la mirada, girando la cabeza.                                                                                                      Trabajar la zona de los hombros resulta otra manera efectiva de ayudarle a fortalecer el cuello. Si colocas el chupete en una de sus manos y lo guías hacia la mano contraria, conseguirás que preste atención al movimiento y que, además, trabaje las articulaciones y la musculatura de los hombros.

 

Como comentábamos anteriormente, todo su desarrollo motor evoluciona de manera natural, no tienes que preocuparte, pero si tienes tiempo y te apetece, practicar estos sencillos ejercicios con tu pequeño será un gran estímulo.

 

 

Fuentes:

Mendoza Sánchez, Mª del Carmen y García García, Dolores. Desarrollo psicomotor y de los sentidos. (Artículo en revista). Recuperado de https://enfamilia.aeped.es/sites/enfamilia.aeped.es/files/guia_practica_padres_aep_1.pdf