Todos aquellos que habitamos en las grandes ciudades vivimos rodeados de un ruido constante, en muchos casos por encima de lo recomendado por la OMS como saludable. ¿Qué consecuencias puede tener para nuestro organismo vivir entre tanto ruido?

La Organización Mundial de la Salud establece el límite de ruido recomendable en 65 decibelios (dB) por el día y 55 por la noche. Sin embargo, los datos muestran que la mayoría de personas que vive en ciudades grandes, en torno al 80% de la población que vive en las mismas, está expuesta de manera constante a un ruido superior al recomendable.

Y es que en las grandes ciudades el ruido es casi constante: tráfico, obras, aviones, aglomeraciones de gente, etc. Sin olvidar el mismo ruido al que nos sometemos nosotros mismos con los cascos y la música a todo volumen, los bares, los conciertos, etc.

El problema es que este exceso de ruido es muy perjudicial para nuestra salud, no solo para nuestros oídos, sino para todo nuestro organismo:

- Puede provocar pérdida de audición a la larga y mayor riesgo de aparición de acufenos.

- Causa ansiedad, irritabilidad, estrés… lo que nos hace más propensos a sufrir accidentes de tráfico, enfados, etc.

- Dificulta el sueño.

- Causa dolores de cabeza y mareos.

- Afecta a las habilidades cognitivas de los niños y al aprendizaje si el ruido está cerca de su colegio.

Por todo ello es importante que nos protejamos, en la medida de lo posible, de los ruidos. Hay que mantener nuestra casa lo mejor aislada posible de los ruidos externos; no usar los cascos con el volumen muy alto; poner la televisión o la radio a un volumen medio; no permanecer mucho tiempo en lugares muy ruidosos; evitar la cercanía a altavoces; protegernos con orejeras o tapones especiales si trabajamos en lugares ruidosos.

 

Fuentes:

- Organización Mundial de la Salud: http://www.who.int/topics/deafness/safe-listening/es/; http://www.who.int/mediacentre/news/releases/2015/ear-care/es/