¿Comerá bien? ¿Le gustará la comida? ¿Será de calidad? Aunque al principio los padres se muestren algo inquietos por dejarlos a comer en la escuela infantil, a la larga queda demostrado que los niños no solo aprenden conductas higiénico-sanitarias y de comportamiento que les harán sentirse 'mayores', sino que también será más fácil que coman de todo y con menos remilgos que en casa.

Muchos padres, por motivos laborales, se ven obligados a dejar a sus pequeños todo el día en la guardería. Eso incluye que el niño haga, al menos, una de las comidas principales allí. Si es tu caso y tu hijo tiene que comer fuera de casa, es normal que tengas dudas. En general, si complementas adecuadamente esa ingesta con la cena (http://www.ordesa.es/saludemihijo/18-a-36-meses/complementar-menu-cole), podrás tener la tranquilidad de que será una experiencia positiva para él a varios niveles.

  • Comportamiento. En la escuela infantil, los pequeños se comportan de manera diferente porque se sienten parte de un grupo y se integran en él, acatando sus normas. Esto significa que, al comer con el resto de compañeros, terminan copiando sus comportamientos y hasta los malos comedores terminan tomándoselo todo.
  • Hábitos. Los niños pequeños tienen una capacidad infinita para aprender rápidamente y asimilar conceptos. Solo hay que enseñarles y darles cierta autonomía. Y eso es, precisamente, lo que tienen en el comedor de la guarde. Bajo la vigilancia de sus profes, aprenderán cosas tan básicas como comer solos, lavarse las manos antes de hacerlo, utilizar correctamente los cubiertos, las servilletas, no levantarse de la mesa hasta que no hayan terminado, masticar correctamente...
  • Nutrición. Muchas veces el pequeño no toma un alimento porque sus padres no se lo ponen. En la guarde comerán de todo, ya que se controla al milímetro que la alimentación sea equilibrada, variada y que responda a las necesidades de cada niño. Las cuidadoras recurren a juegos, cuentos, etc, para que los niños prueben nuevos sabores, pero siempre sin forzar, creando un ambiente agradable.

A tener en cuenta

Si se trata de un bebé, como es lógico la introducción de los nuevos alimentos en su dieta la marcará el pediatra, por eso hay que comunicar a la escuela cualquier cambio en su rutina: si ya mastica, si ha probado algo... Más adelante, es importante que te informen con suficiente antelación del menú escolar para preparar la cena en función de lo que el niño haya comido a mediodía y que los alimentos no se repitan (por ejemplo, si ha tomado carne en el cole, ponle pescado o huevo por la noche). ¿Y si no come? Las cuidadoras han de informarte. En caso de que esta actitud se repita, consulta con el pediatra. Él valorará, según el estado nutricional del niño, si es conveniente que deje el comedor.