A partir de los 6 meses tu bebé ya es capaz de estar sentado y erguido, con lo que es un buen momento para empezar a usar la trona y así darle de comer mientras está sentado en ella. Puede que te parezca que no es necesario tener una trona, pero lo cierto es que te puede facilitar bastante la tarea de darle de comer, sobre todo ahora que empieza con la alimentación semisólida.

A lo largo de la vida del bebé hay muchos artículos que comprarás o te prestarán y que, finalmente, te darás cuenta de que apenas sí los usaste y de que no habría hecho falta que los tuvieras. Sin embargo, hay otros que son muy útiles y que te facilitan el cuidado del pequeño en el día a día. Uno de ellos es la trona para darle de comer.

Beneficios de usar una trona

  • Puedes tener las manos libres mientras le das la comida, lo cual es muy útil, especialmente los primeros días que le des papillas y purés.
  • El niño está sentado de manera segura, sin posibilidades de que se caiga o se escape, lo que te permite estar un poco más relajada si tienes que ausentarte un momento para traerle el postre, recoger los cubiertos si se le caen…
  • La bandeja de la trona sirve para que, una vez haya acabado el bebé, pueda jugar o pintar en ella mientras los demás coméis.
  • Permite al pequeño comer con toda la familia.

Consejos para elegir

En el mercado existen tronas de diferentes precios, dependiendo de sus características. Lo primero, por lo tanto, será fijar el presupuesto.

También debes tener en cuenta qué tipo de trona quieres: portátil, evolutiva, simple, etc.

Una vez definidos estos conceptos, debes tener siempre en cuenta antes de comprar que:

  • Cumpla todas las exigencias de seguridad.
  • Se pliegue fácilmente y ocupe poco espacio.
  • Sea ligera y fácil de transportar por casa.
  • La bandeja sea extraíble.
  • El tejido se limpie fácilmente.
  • Sea cómoda para el bebé.