Para inculcar buenos hábitos alimenticios a nuestros hijos es fundamental compartir las horas de las comidas. Además, diferentes estudios afirman que comer en familia reduce el riesgo de padecer obesidad, aumenta la autoestima de los niños y mejora su comportamiento y aprendizaje en la escuela. Procura que las cenas y las comidas de los fines de semana sean siempre todos juntos.

La hora de la comida en familia es un momento muy importante para la educación de nuestros hijos. Comer todos juntos nos da la oportunidad de compartir lo vivido durante el día, hablar de los posibles problemas, mejorar la comunicación y la autoestima de nuestros hijos, etc. Lo que a la larga redundará en su comportamiento tanto en la escuela como en su día a día. Mientras comemos se hacen chistes, comentarios íntimos, se cuentan anécdotas… que consolidan en vínculo familiar y ayudan al niño en sus relaciones sociales con otras personas.

Además, según varios estudios, los niños que comen en familia tienen más vocabulario ya que está demostrado que la mayoría del vocabulario que aprende un niño lo hace mientras come con otras personas, logrando así más pronto una mayor fluidez verbal.

Y, por supuesto, comer en familia mejora la alimentación de los niños, reduciendo las posibilidades de padecer en el futuro sobrepeso u otros trastornos alimenticios. Los niños que comen con sus padres tienen menos problemas para comer una dieta sana rica en verduras, legumbres, frutas y pescado, y consumen menos grasas y fritos. Y es que no hay que olvidar que los niños aprenden mediante la observación y la imitación; si te ven comer este tipo de alimentos sin problemas, tendrán menos reticencia a hacerlo ellos.

También proporciona un momento para enseñar modales: cómo usar los cubiertos, no comer con la boca abierta, no levantarse de la mesa antes de tiempo, pedir las cosas por favor, etc.

Otra ventaja de comer en familia es saber cómo y cuánto come nuestro hijo. Tendrás la oportunidad de observarle para saber si come rápido o no, qué alimentos le cuesta más comer, si remolonea o se deja la comida en la boca… Para los padres cuyos niños comen en el comedor (una elevado porcentaje actualmente), es una buena fuente de información directa.

Eso sí, para que el momento de la comida en familia sea provechosa debes seguir una serie de reglas, como tener la televisión apagada, respetar unos horarios, propiciar las conversaciones pero sin sermonear, no dilatar las comidas en exceso para que el niño no se canse, enseñar modales y hábitos nutricionales poco a poco, etc.

Si te interesa este tema, puedes encontrar más información sobre el mismo en nuestro artículo Enseñar a comer es enseñar a crecer.