Que use los dedos para comer sus primeros alimentos sólidos es un gran aprendizaje para tu pequeño: refuerza su autoestima, hace que se empiece a 'responsabilizar' de sus sensaciones de hambre o saciedad, mejora la psicomotricidad fina y la coordinación y permite que se acostumbre más fácilmente a las texturas. ¿Las reglas de este juego en el que va a convertirse la comida? Paciencia, vigilancia constante y trozos muy pequeños. A partir de los 6 meses , y coincidiendo con la introducción de la alimentación complementaria, es buena idea dejar que los niños se vayan alimentando solitos, usando sus manos. La tendencia anglosajona conocida como baby lead weaning defiende que pasen del pecho a las texturas en trocitos, sin alimentación en purés intermedia. Tanto si te decantas por esta opción algo más radical como si empiezas a dar purés a tu peque, ¡no le prives de experimentar el mundo culinario con las manos! Imagina una cubitera rellena en cada hueco de porciones de distintos alimentos:
  • Frutas: plátano, melocotón, pera, kiwi o melón, todo en trozos pequeños. Cuece las más duras como las manzanas, y evita las uvas o las cerezas a no ser que las partas en cuartos.
  • Cuece y corta en trozos pequeños verduras como el brécol, la coliflor, la patata y las judías verdes. No las dejes muy duras, recuerda que es un bebé al que apenas le habrán salido los dientes.
  • La pasta cocida (algo pasadita), trozos de huevo cocido y pollo y pavo en cubitos le aportarán hidratos y proteínas.
  • Evita las salchichas, las zanahorias crudas, las nueces y frutos secos, las palomitas y los caramelos. Todos presentan un potencial peligro de atragantamiento.
A los 6 meses el niño ha de ser capaz de coger un alimento y llevárselo a la boca. Correctamente supervisado, no dejes de darle una oportunidad a esta experiencia, por mucho que al principio se manche o la comida acabe siempre en el suelo. Combina las ingestas clásicas de purés con este tipo de “entrenamiento”: poco a poco verás cómo hace progresos y casi sin darte cuenta estará comiendo lo mismo que el resto de la familia.