La hiperpigmentación, o manchas en la piel, durante el embarazo suele aparecer en el último trimestre de gestación. Suelen situarse en la cara y su causa reside en los cambios hormonales que se producen en el embarazo. 

Popularmente se conoce como paño o máscara del embarazo y se da, en mayor o menor medida, en alrededor del 75% de embarazadas. Consiste en la aparición de manchas en la piel, generalmente en la zona facial, de manera progresiva hacia el final del embarazo. Las manchas no van acompañadas de ningún riesgo de salud y no suponen más que una leve variación en el aspecto que a veces desaparece con el tiempo.

Estas manchas a menudo se asocian a hormonas como los estrógenos y la progesterona, que aumentan sus niveles durante el embarazo y trae consigo un incremento de la actividad de la melanina (el pigmento que da color a nuestra piel, pelo u ojos). 

El origen de las manchas, por tanto, no es solar, sino hormonal. No obstante, se ha comprobado que su intensidad o extensión se agrava con la exposición al sol. De hecho, suelen aclararse, con la piel, en los meses de invierno y “reaparecer” en verano con la mayor radiación solar. 

Por eso, para prevenirlas o no acrecentarlas, se recomienda evitar la exposición directa al sol y el uso de filtros solares (prendas, gorros, cremas…) durante todo el año, especialmente en verano. 

Debido a que su origen es hormonal en ocasiones estas manchas desaparecen durante el posparto, cuando los niveles de progesterona y estrógenos vuelven a niveles normales y la melanina ya no tiene ese estímulo hormonal.