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Celos entre hermanos

Celos entre hermanos

La llegada de un nuevo hermanito o la rivalidad entre los hijos son motivos de celos que en muchas ocasiones hará que se comporten mal o que se sientan desplazados o menos queridos.

Los celos entre hermanos es una situación muy habitual entre niños pequeños, sobre todo ante el nacimiento de un nuevo miembro de la familia. El hermano mayor puede sentir miedo porque crea que sus padres ya no le van a querer igual, se sienta desplazado y no quiera compartir el cariño con el nuevo bebé.

Cada niño lo muestra de una manera distinta: algunos empiezan a portarse mal como manera de llamar la atención e ignoran al hermanito pequeño para mostrarle su rechazo, puede que tengan pesadillas, empiecen a hacerse pis en la cama e, incluso, hagan cosas propias de niños más pequeños; otros, en cambio, ocultan sus sentimientos e intentan ayudar a los padres en todo momento por miedo a que si no lo hace le dejen a un lado.

En cualquier situación hay que llevar a cabo una serie de pautas para que ninguno de los hermanos se sienta mal o desplazado.

Cómo actuar ante los celos

Antes de que nazca el bebé hay que explicarle al hermano mayor la situación para que esté preparado, es bueno hablarle de los cambios que se van a producir y que entienda las cosas buenas que trae tener un hermano: ya no jugará solo, ahora será el mayor y debe cuidar al bebé…

Aunque el bebé requiera muchos cuidados hay que seguir compartiendo el mismo tiempo que antes con el otro hijo, si le leíamos un cuento en la cama o le llevábamos al parque los viernes debemos seguir haciéndolo.

No se pueden ignorar los celos porque el hijo mayor lo estará pasando mal y, además, si no se comporta bien hay que decírselo sea por la razón que sea. También es bueno hablar con él de lo que siente y recordarle que le seguimos queriendo igual que antes.

Hay que mostrar agradecimiento cuando nos ayude y recordarle que estamos orgullosos de lo mayor que se ha hecho ya.

Asimismo, es importante dejar los cambios que teníamos planeados para más adelante o hacerlos antes de que nazca el bebé, por ejemplo, si le tenemos que cambiar de habitación es mejor hacerlo pronto para que no lo asocie con el nacimiento del niño.

Si los celos se transforman en rivalidad cuando los dos hermanos ya son mayores también habrá que actuar a tiempo o la situación se volverá insostenible por las peleas.

No se debe nunca comparar entre hermanos porque eso acrecentará los celos aún más. Tampoco hay que buscar culpables ni tomar partido, si discuten, ambos tienen la culpa, a no ser que uno se porte muy mal con el otro o le “chinche” para que se enfade.

Se les debe motivar para que jueguen juntos y si son de la misma edad más o menos y a ambos les gusta, apuntarles a la misma actividad extraescolar. Aunque tampoco se debe igualar a los niños en todas las situaciones, tienen que aprender que unas veces le toca a uno y otras veces a otro, como en los cumpleaños.

Hay que tener paciencia y sentarse a hablar con ellos, por más que les gritemos no solucionaremos el problema de fondo. Hay que prestarles atención y seguir pasando tiempo con ambos para que ninguno se sienta abandonado o menos querido.

Hay que fomentar que se apoyen y se cuiden el uno al otro así empezaran a verse como hermanos y no como rivales.

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