A partir de la introducción del gluten en la alimentación de los bebés, rápidamente quedarán identificados los lactantes que toleran este compuesto, y aquellos que son alérgicos al mismo y por tanto padecen la denominada celiaquía o enfermedad celiaca.

La celiaquía es una enfermedad crónica, es decir para toda la vida, y su único tratamiento es llevar una dieta sin gluten, es decir, libre de los cereales que los contienen, como es el caso del trigo, la cebada, la avena y el centeno.

La dieta sin gluten debe ser estricta pues pequeñas cantidades del mismo pueden producir la aparición de la intolerancia. La sintomatología depende de la edad de aparición y sobre todo del grado de sensibilidad. En general, los síntomas más frecuentes se presentan a nivel digestivo ya que puede dañarse la mucosa intestinal y dar lugar a diarreas, abdomen hinchado vómitos y en muchos casos pérdida de peso. También pueden tener lugar muchos otros síntomas que van del retraso en el crecimiento a la fatiga o erupciones en la piel.

Aunque son importantes los antecedentes familiares, no es una enfermedad hereditaria. Puede haber niños sin intolerancia teniendo la enfermedad alguno e incluso, los dos padres, pero no podemos descartarla en niños cuyos padres o hermanos no la padezcan.

A nivel práctico, pueden ser de utilidad los siguientes consejos:

  • Hay que ser cuidadoso en la cocina: Reservar un espacio exclusivo para los productos sin gluten para evitar equivocaciones con los alimentos del resto de la familia, y utilizar diferentes utensilios para la preparación y reparto de los alimentos.
  • No se debe olvidar leer atentamente las etiquetas de los alimentos, pero también de los medicamentos… para comprobar que no contengan  gluten. Hay que tener especial precaución con los alimentos sin etiquetar o muy elaborados, y en aquellas ocasiones en las que se come fuera de casa (guardería, colegio, casa de amigos, restaurantes...) pues muchos preparados pueden contener algún ingrediente con gluten para mejorar el sabor o la textura del plato (desde las harinas en las salsas hasta los almidones en las patatas fritas congeladas). Por esta razón, en el caso de los niños es importante que en colegios, guarderías… conozcan si requieren una dieta sin gluten y, ante cualquier duda, preguntar por la elaboración de los alimentos.
  • Resulta muy útil ponerse en contacto con las Asociaciones de Celiacos de la zona. Cuentan con listados de productos libres de gluten, disponen de recetas y direcciones de restaurantes con menús sin gluten, y ofrecen la posibilidad de intercambiar consejos prácticos con otras personas que deben seguir una alimentación similar.