Los resfriados no son solo cosa del invierno, en verano también son habituales entre los más pequeños de la casa debido a los cambios bruscos de temperatura, con los aires acondicionados, los baños en las piscinas, etc.

Aunque es cierto que es más frecuente resfriarse en invierno, durante el verano también es normal que los niños cojan algún que otro catarro ya que su sistema inmune todavía es inmaduro.

Además, los niños juegan muy cerca unos de otros, comparten juguetes, botellas de agua… por lo que, si uno está malo, es fácil que contagie a los demás.

Por eso, en el verano, época de grandes contrastes de temperatura entre el calor del exterior y el frío de los aires acondicionados, y de baños en piscinas y playas, es habitual que los niños pillen uno o dos resfriados ya que no es una enfermedad estacional, a diferencia de la gripe que sí lo es. De hecho, se estima que el 20% de los resfriados se producen en verano.

Los síntomas son los mismos que los de cualquier otro catarro (mucosidad, dolor de garganta, tos y fiebre en algunas ocasiones), aunque en este caso suele ser un proceso más corto que los catarros invernales.

Al tratarse de un virus, el mejor tratamiento es aliviar los síntomas como por ejemplo asegurar un ambiente húmedo por la noche para respirar mejor, realizar lavados nasales con suero fisiológico, beber muchos líquidos, etc.

 

 

Fuente:

Blog EnFamilia de la AEP: http://enfamilia.aeped.es/temas-salud/catarro-resfriado.