El pH vaginal presenta distintas alteraciones a lo largo de toda la vida de la mujer. Debido a que los cambios se deben, en gran parte, a los niveles de estrógenos, éstos están muy relacionados con la etapa hormonal en la que te encuentres. Y en un periodo tan repleto de cambios a nivel corporal como es el embarazo, resulta normal que los niveles de pH experimenten todas las variaciones que te detallamos a continuación.

 

Qué es el pH y qué función tiene

El flujo vaginal es un líquido segregado por el cuello del útero y por las paredes de la vagina que tiene varias funciones muy importantes; mantener la vagina limpia y lubricada y prevenir posibles infecciones.

La flora bacteriana es el mecanismo de defensa encargado de crear condiciones poco favorables para determinados organismos, como los gérmenes. En ella, las bacterias denominadas lactobacilos hacen que el pH (potencial de Hidrógeno) vaginal impida que los gérmenes proliferen y actúen.

De esta manera, el pH hace referencia a los niveles de hidrógeno de la piel vulvo-vaginal y determina el nivel de acidez. Como ya hemos mencionado, existen factores clave que determinan que el pH no sea constante a lo largo de la vida de la mujer, como son la edad y la fase del ciclo menstrual.

 

Fases hormonales y pH

El pH situado entre 4.5 y 5 contribuye a mantener el medio vaginal ácido, y es característico de las etapas fértiles, como los días situados entre ciclos menstruales. Esta acidez evita la proliferación de bacterias dañinas, que son aquellas capaces de provocar infecciones vaginales.

Por otra parte, el pH situado en torno a los 7.0 es característico de las niñas antes de la menarquia (primera menstruación), un valor neutro que volvemos a alcanzar durante cada fase menstrual y cuando llegamos a la menopausia. Este pH elevado posibilita la aparición de infecciones, aunque también encontramos que un pH muy ácido (inferior a 4.5) favorece la aparición de picores, escozores o irritaciones en el área vaginal. Este tipo de pH es, precisamente, característico del embarazo.

Mujer embarazada sentada en el sofá

 

El pH vaginal durante el embarazo

La serie de cambios hormonales que tienen lugar durante el embarazo produce alteraciones en la acidez del pH vaginal. Los lactobacilos presentes en la flora vaginal, encargados de producir el ácido láctico, hacen que el flujo tenga una acidez baja.

A esto, hay que añadir que durante el periodo de gestación es muy común tener una mayor cantidad de flujo (leucorrea), debido a los cambios físicos que se producen a nivel genital. El flujo, además, presenta una textura más líquida y un color blanquecino característico.

La mayor producción de flujo y el aumento de la acidez no solamente pueden provocar molestias, sino que también incrementan las posibilidades de contraer infecciones vaginales como la candidiasis. Por esta razón, y aunque el aumento de flujo y el cambio del pH son síntomas normales durante la gestación, es muy importante saber detectar cuando un cambio en el flujo puede ser un indicador de infección o de cualquier otra anomalía.

El flujo debe ser de color blanquecino, y a medida que se acerca la etapa final de la gestación, más blanquecino todavía. Además, no ha de presentar mal olor, ni tampoco venir acompañado de molestias en el área como picores y escozores.

Un flujo que presenta un fuerte olor desagradable, que presenta variaciones de color (amarillo, verdoso o incluso grisáceo) y que, además, presenta una textura pastosa y abundante puede ser una señal de infección. Ante el menor indicio de cualquiera de estos síntomas, es muy importante que consultes con tu ginecólogo para impedir que la infección se agrave y pueda tener repercusiones en el embarazo.

Mujer embarazada con infección vaginal

 

Hábitos higiénicos durante embarazo

Es muy importante que procures mantener ciertos hábitos durante el embarazo para mantener a raya las infecciones y otras molestias, aunque los niveles de pH sean mucho más ácidos.

Para ello, es necesario que prestes una mayor atención a la higiene íntima, así como que estés atenta a posibles cambios en el flujo vaginal. A continuación, te ofrecemos algunos consejos muy útiles:

  • Utiliza un gel específico de higiene íntima con un pH de 3.5.
  • No te realices duchas vaginales ni uses productos que puedan provocar desequilibrios en la flora vaginal, como perfumes o desodorantes vaginales con alcohol.
  • Mantén una higiene vaginal constante y regular.
  • Límpiate siempre de delante hacia atrás. De esta manera, evitarás que las bacterias de la zona anal asciendan por el canal vaginal.
  • Lleva ropa interior transpirable de algodón y cámbiala a menudo si es necesario. Evita cualquier tipo de prenda sintética o muy ajustada.

Entender qué sucede en tu cuerpo ayuda mucho a la hora de tomar medidas para evitar molestias, como pueden ser las infecciones vaginales durante el embarazo, por eso esperamos que la información de este post te sea de mucha ayuda y mantengas las infecciones bien alejadas.

 

 

Fuentes:

Ferreres, Inma. (2008). El pH vaginal en el embarazo. Matronas Profesión. Recuperado de https://www.federacion-matronas.org/matronas-profesion/sumarios/el-ph-vaginal-en-el-embarazo/

Cabello, Pablo. (2015). Cambios en el flujo vaginal durante el embarazo. Matterna. Recuperado de https://www.matterna.es/cambios-en-el-flujo-vaginal-durante-el-embarazo/

Clínica Parc Central. (2018). Los cambios físicos genitales durante el embarazo. Recuperado de https://clinicaparccentral.com/cambios-fisicos-genitales-embarazo/