Con la llegada del otoño cambian las temperaturas, los días se hacen más cortos y en el mercado empezamos a encontrar frutas y verduras propias de la estación, como es el caso de la calabaza.

La calabaza, dulce y cremosa, es una verdura ideal para introducir en la dieta infantil en forma de deliciosas cremas y purés.

Su atractivo color facilita la variedad en los purés. ¿Qué tal si jugamos a preparar cada día un puré de diferente color?

La calabaza es rica en agua y fibra, contiene sobretodo vitamina A en forma de beta-carotenos, también vitamina C y minerales como el potasio, el calcio y el magnesio. Su sabor dulce y su textura cremosa la hacen muy recomendable a la hora de introducir las verduras en la alimentación del bebé.

La podemos hervir con zanahoria y patata obteniendo un puré suave muy agradable al paladar de los más pequeños que les ayudará a pasar de la lactancia a la alimentación sólida. Acepta bien el pollo, la ternera o el pescado blanco. O la podemos preparar con puerro y quedará una crema de sabor más fuerte para fomentar la variedad de gustos.

Para los más mayorcitos, la calabaza combina bien con arroz o lentejas, suaviza los guisos y les da color. Así podemos cocinar el mismo plato para toda la familia adaptando la textura a cada edad.

La calabaza es muy fácil de digerir y su contenido en fibra y mucílagos la hace muy recomendable para niños con tendencia al estreñimiento. No olvidemos añadir siempre una cucharada de aceite de oliva al final de la cocción. Puedes probar hacer un puré de moniato, un tubérculo muy nutritivo y de fácil digestión

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