Tras el parto,  el primer contacto que tenemos  con el exterior es a través de la piel y ella va a ser, sin duda, una de las principales vías por las que en los primeros años recibimos información.

Junto a sensaciones “negativas” como el frío, el dolor y el picor, recibimos también otras mucho más “positivas” y entre ellas están las que conlleva el masaje infantil.

¿Qué es el masaje infantil?

Es un conjunto de acciones por las que a través del tacto, la voz, la mirada… somos capaces de crear una sensación de bienestar, tranquilidad y seguridad que produce unos beneficios importantes sobre todo para el niño, pero también para quien realiza el masaje, los padres y/o cuidadores.

¿Y cuáles son estos beneficios?

Van a ser muchos y diversos. Por una parte el masaje infantil es importante para aliviar algunos trastornos menores como el cólico o el estreñimiento. El masaje abdominal ayuda a regular el tránsito intestinal y facilita las evacuaciones y la eliminación de gases, mejorando la sintomatología de estos procesos.

Junto a estos beneficios que los padres pueden percibir claramente, tienen lugar otras ventajas más difíciles de ver como pueden ser la estimulación del sistema neurológico, circulatorio, inmunológico, endocrino (es decir, que en alguna medida los masajes son capaces de estimular el desarrollo de nuestro organismo).

Pero quizás uno de los aspectos más importantes es que el masaje infantil te permite disfrutar de ese “ratito” en el que de alguna forma te olvidas un poco del  resto del mundo y te centras solo en tú bebé. Ese “ratito” de diversión en el que la complicidad de miradas, sonrisas, sonidos, caricias, abrazos, contacto piel con piel y en definitiva esa comunicación, facilita todavía más el vinculo afectivo entre ambos y confieren al bebé una sensación de tranquilidad, relajación y confianza, proporcionándole esa seguridad, y ese sentimiento de sentirse aceptado  que los bebés tanto necesitan.

Y no olvides que todos estos beneficios del bebé se proyectan de una forma  similar en los padres, proporcionándoles a estos, auto-confianza, relajación, autoestima y esa comunicación que favorece el aumento de los lazos familiares.