A partir de los 5-6 meses se introducen las frutas en la dieta del bebé, generalmente en forma de purés aunque también son muy nutritivos los zumos. Las frutas son uno de los grupos de alimentos más sanos y necesarios para el crecimiento y desarrollo de los niños ya que aportan vitaminas, minerales, fibra y un alto contenido en agua.

Las frutas son el primer alimento, junto con los cereales sin gluten, que se introduce en la dieta de un bebé, en torno a los 5-6 meses. Se empieza por la naranja, manzana, pera o plátano, evitando dar aquellas frutas que se consideran más alergénicas hasta como mínimo el año de edad, como es el caso de las fresas o los melocotones.

Las frutas destacan por su alto contenido en vitaminas, minerales, fibra y agua. Además, su contenido en grasas y proteínas es muy reducido, por lo que ayudan a equilibrar la alimentación y a llevar una alimentación saludable.

Respecto a su composición nutricional, podemos resaltar:

- Vitaminas: Las frutas son ricas en vitaminas C y A. La primera destaca por ayudar a reforzar el sistema inmunitario, ser antioxidante, contribuir al desarrollo de los huesos y dientes, y favorecer la absorción del hierro. Mientras que la vitamina A también es antioxidante y ayuda a la formación de los tejidos blandos y óseos.

- Minerales: Las frutas son ricas, sobre todo, en magnesio y potasio. El magnesio favorece el buen funcionamiento del intestino, los nervios y los músculos; refuerza la inmunidad frente a enfermedades degenerativas; tiene efecto laxante; y forma parte de los dientes y huesos. Por su parte, el potasio es necesario para que funcione el sistema nervioso y la actividad muscular.

- Fibra: La fibra es fundamental para el tránsito intestinal y evitar el estreñimiento. Además, ayuda a prevenir enfermedades crónicas del tracto digestivo.

- Agua: El 90% de las frutas es agua. De esta manera, contribuyen a hidratar el organismo.

Si a tu bebé le cuesta acostumbrarse al sabor de las frutas al principio, puedes probar con papillas como Blevit plus Frutas, una papilla de textura suave, homogénea y de agradable sabor que resulta ideal para introducir la fruta en la dieta del lactante, que en ocasiones rechaza su acidez.