A los ocho meses el bebé ya estará mucho más despierto y con ganas de jugar en familia. Ya podrá comer casi de todo, empezará a intentar gatear y seguramente empiece la etapa conocida como “angustia por la separación”.

A los 8 meses el bebé ya rondará los 8,5 o 9 kilos y medirá unos 70 centímetros. Las comidas se habrán reducido a 4 y muy probablemente duerma peor que durante los meses pasados. En esta etapa muchos niños pasan por un periodo de ansiedad cuando empiezan a ser más independientes de los padres, es una etapa conocida como “angustia por la separación”, no entienden por qué deben irse a la cama ni por qué tienen que estar separados de sus papás. Es fundamental que durante estos meses se inculquen buenos hábitos a la hora de dormir y que se les acostumbre a estar al cuidado de personas menos cercanas, pero siempre atendiendo a sus llantos, no por dejarlos llorar se les pasará antes.

Movilidad

A los 8 meses los pequeños estarán cada vez estará más despiertos y les encantarán los juegos y las bromas en familia. Saludarán y se despedirán con las manos y alzaran los bracitos cuando quieran que les cojan.

Ya tendrán más equilibro y podrán estar sentados e inclinarse hacia los lados sin caerse, asimismo, su postura será más erguida. La fuerza en las piernas será mucho mayor y podrán mantenerse de pie mientras estén sujetos a algo (un mueble o las piernas de los padres, por ejemplo). Lo que conllevará más dificultad será pasar de la posición sentado a levantado, pero con un poco de ayuda lo conseguirán poco a poco.

Los movimientos de las manos serán más delicados y empezarán a hacer la pinza para sostener cosas más pequeñas. Gracias al mejor equilibro podrán coger todo lo que esté a su alcance, además, irán poco a poco perdiendo la costumbre de meterse todo en la boca.

Habla y sociabilidad

Seguirán mostrando timidez ante los extraños y seguirán rechazando que les coja en brazos alguien a quien no conozcan. Su visión ya es prácticamente como la de un adulto y su concentración también habrá aumentado mucho, así que reconocerán caras aunque hayan pasado varios días sin verlas.

A partir de los 8 meses se podría decir que empiezan a definir su personalidad, se muestran más empáticos hacia el resto de las personas y posiblemente, si alguien llora, ellos también lo harán.

Cada vez entenderán más lo que les dicen así que será bueno reforzar las frases para que las vaya asociando con ciertas situaciones, por ejemplo, si le estamos poniendo el abrigo para salir se le podría recordar: “Ponemos el abrigo para ir de paseo porque fuera hace frío”. Cada vez dirán más sonidos y muchos bebés podrán pronunciar sílabas dobles con claridad, aunque aún no tendrán un significado asociado. Les encantará escuchar e imitar sonidos de animales y será buena idea que vayan asociando los nombres de los animales con el sonido que hacen, por ejemplo: “el perro hace guau-guau y el pajarito pío-pío”.

Alimentación

La alimentación a los 8 meses será muy parecida al mes anterior. El estómago de los bebés cada vez asimila más comidas así que la idea será ir introduciendo nuevos platos en su vida diaria. Entre los 8 y los 9 meses, y una vez ha asimilado bien la carne, podremos ir dándole pescado blanco triturado en puré con algunas verduras.

Estimulación

Les gustarán mucho los muñecos y juegos que hagan ruidos o tengan música, que sean coloridos y de diferentes texturas. También son muy buenos los juegos que consisten en apilar cosas. Es una etapa de gran experimentación y cada vez tienen más ganas de descubrir el mundo que les rodea así que hay que dejarles que lancen las cosas y las golpeen, unas de sus actividades favoritas, aunque siempre dentro de unos límites y evitando que se hagan daño o rompan algo.

Ya se les puede leer cuentos, no entenderán la historia al completo pero disfrutarán escuchando una voz que les relata algo. Lo mismo ocurrirá si les cantamos. Una buena manera de estimularles es ir señalando algunas cosas e ir diciendo sus nombres para que poco a poco los vaya asimilando.

Es un etapa en la que también se deberá incentivar su desarrollo motor e irles estimulando el gateo, siempre sin obligarles. Podemos jugar a la carretilla, por unos minutos y siempre que el bebé esté disfrutando, o situar objetos que le gusten a una distancia considerable para que intente desplazarse e ir a por ellos.