Cuando llega un bebé a la familia, los padres suelen dar por hecho que durante un tiempo sus horas de descanso se verán afectadas por los despertares del pequeño hasta que su sueño se estabilice. Las preocupaciones comienzan cuando se percibe una incapacidad del bebé para dormir por la noche y surgen dudas de si puede tener algún trastorno del sueño. A continuación, te hablamos de las posibles causas de esta falta de sueño y te damos algunas recomendaciones para afrontarlo.

Irritabilidad, cansancio, y menos atención a los estímulos son algunas de las consecuencias que tiene para los bebés no descansar lo suficiente. Además, que ellos no descansen, también afecta a los padres y/o hermanos, y en general, al ambiente familiar.

Niña despierta en su cuna llorando

 

Diferencias entre problemas del sueño y trastornos del sueño

Es muy común que ambos términos se incluyan en el mismo saco, pero lo cierto es que existen algunas diferencias que determinan el tratamiento y la evolución. Definimos los problemas del sueño como patrones de sueño insatisfactorios para el bebé, la familia o el pediatra, pero la mayoría son totalmente normales y no requieren un tratamiento.

Los trastornos del sueño suponen una alteración real de la capacidad de dormir o de la función fisiológica que se da durante el sueño.

Se estima que aproximadamente un 30 % de los menores de 5 años experimenta algún tipo de problema o alteración del sueño.

 

¿Mi bebé tiene insomnio?

El insomnio es uno de los principales trastornos del sueño. Para saber si realmente está afectando a tu bebé, debes consultar con el pediatra, quien, realizándole los estudios correspondientes y teniendo en cuenta su edad, podrá darte un diagnóstico. Recabar toda la información posible sobres los hábitos de descanso de tu pequeño, le será de mucha ayuda. Esto es en lo que debes fijarte:

  • ¿Cómo de comporta durante el día? ¿Está cansado, irritable o hiperactivo?
  • ¿Hace siestas durante el día? ¿A qué horas? ¿Cuánto duran?
  • ¿Se le nota más animado y menos irritable cuando duerme más?
  • ¿A qué hora se suele dormir?
  • ¿A qué hora se despierta?
  • ¿Cuántas veces se despierta durante la noche?
  • ¿Tarda más de una hora en volverse a dormir? ¿Llora?
  • ¿Ronca o respira mal cuando duerme?
  • ¿Le cuesta despertarse por la mañana?
  • ¿Se despierta irritable?

Con toda esta información puedes realizar una “agenda del sueño” registrando todos estos datos durante al menos 15 días.

 

Causas del insomnio

Las causas más frecuentes del insomnio en la infancia son:

  • Higiene del sueño inadecuada. Se da cuando durante el día se realizan ciertas actividades, o se permiten ciertos hábitos que dificultan su descanso por la noche. En el caso de bebés estos malos hábitos podrían ser:  dormir demasiado durante el día si ya han cumplido los 18 meses, tomar alimentos excitantes como el azúcar o el chocolate, pasar demasiado tiempo ante una pantalla, o la hiperestimulación antes de la hora de descanso.
  • Insomnio conductual.  Se produce cuando el niño es incapaz de conciliar el sueño y muestra ansiedad ante el momento de ir a dormir, retrasándolo, y, por lo tanto, afectando a su descanso cuando finalmente se duerme. Una vez dormido, se despierta con mucha frecuencia.

En muchas ocasiones los bebés no consiguen dormirse por no tener unas referencias claras que les hagan saber que es hora de ir a la cama o que deben dormirse de nuevo si se han despertado en medio de la noche, como mecerlos, crear un entorno favorable al descanso, u ofrecerles una toma nocturna de leche materna o biberón.

Niño durmiendo en la cuna con un muñeco

 

Consejos para prevenir trastornos del sueño en bebés

El sueño de los bebés viene totalmente determinado por la etapa en la que estén, ya que un bebé de 3 meses necesita dormir mucho más que uno de 18 meses, por lo que siempre has de tener como referencia la edad de tu pequeño. Teniendo esto en cuenta, estas son algunas medidas que pueden prevenir que tu bebé tenga problemas o trastornos del sueño:

  • Rutinas y horarios de descanso. A partir de los 4 o 5 meses puedes ir poco a poco marcando unas rutinas y acostándole a la misma hora. Si todavía hace siesta durante el día, te ayudará también intentar que sea más o menos a la misma hora cada día.
  • El ritual para ir a la cama. Para conseguir una buena higiene del sueño es necesario que el bebé reconozca elementos o comportamientos que relaciona con el sueño. Puede que al principio te cueste un poco, pero si hacéis siempre las mismas cosas al ir a la cama, lo acabará relacionando con el descanso y estará más predispuesto. Leer cuentos, mecerle, una última toma de leche en la habitación con poca luz, son las técnicas más generalizadas.
  • El momento de la calma. Es conveniente que cuando se vaya acercando la hora de ir a dormir, se perciba en el ambiente y en la actitud de todos los miembros de la familia. Actividades cada vez más tranquilas, menos luces encendidas, movimientos sosegados, e incluso música relajante, todo puede servir para indicar a tu bebé que llega el final del día y hay que descansar.
  • Evita los alimentos estimulantes. A parte de por temas de salud, evitar estos alimentos hará que pueda dormir más y mejor.
  • Apagando las pantallas. El hecho de que la televisión, u otros dispositivos, estén encendidos demasiado tiempo, incluso aunque el niño no esté prestando atención, puede aumenta el riesgo de sufrir problemas de sueño.

 

El sueño juega un papel fundamental en el desarrollo del bebé, y también en la calidad de vida de los padres. Afianzar unos buenos hábitos de descanso desde pequeño, hará que para tu hijo el momento de ir a la cama sea un momento agradable, previniendo trastornos del sueño, y garantizando así que descansa lo que necesita para seguir descubriendo el mundo al día siguiente.

 

 

Fuentes:

Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad. (2011).  Guía de Práctica Clínica sobre Trastornos del Sueño en la Infancia y Adolescencia en Atención Primaria. Recuperado de https://www.aepap.org/sites/default/files/documento/archivos-adjuntos/gpc_489_insomnio_infadol_lain_entr_compl.pdf