La primera vez que lo notas, te sorprendes, ¿cómo puede un niño tan pequeño sufrir halitosis? Crees que son imaginaciones tuyas, pero no. El 20 % de los peques tienen mal aliento en alguna temporada de sus primeros años de vida. Te contamos las razones por las que puede sufrirlo y cómo prevenirlo o evitarlo.

En el 90% de los casos, la halitosis infantil sucede porque los niños no se lavan bien los dientes. Así que, asegúrate de que utiliza un cepillo y un dentífrico adecuado para su edad y que se cepilla también la lengua –por encima y por debajo–, pues en esta zona los niños suelen 'guardar' restos de comida que, en contacto con las bacterias, producen compuestos volátiles sulfurados que son los que dan lugar al mal olor. A veces, las anginas o las vegetaciones pueden causar mal aliento, e incluso algún tipo de llagas de la boca terminan causando olor. También produce halitosis el reflujo, aunque es una causa mucho menos frecuente y que hay que consultar con el pediatra.

Si tu peque duerme con la boca abierta, puede que, al despertarse, tenga una halitosis transitoria, pues esta cavidad se queda muy reseca. También producen este problema de forma puntual llevar muchas horas sin comer o acostarse sin lavarse los dientes.

Existe un aparatito, el haliómetro, que ayuda a diagnosticar la halitosis. Aunque, las formas de prevenirla más eficaces son tres:

• Seguir una dieta abundante en frutas, verduras y hortalizas sin exceso de grasas o de proteínas.

• Dar agua al niño cuando se levante por la mañana y de la siesta.

• Mantener unos hábitos de cepillado correcto. No basta con que tu peque se cepille los dientes, ha de hacerlo bien. Y si ves que él no puede, ayúdale o incluso házselo tú, ya aprenderá a hacerlo solo cuando sea algo más mayorcito.