En un 95% de los casos, el estreñimiento se debe a un lento funcionamiento del intestino por alimentarse de forma poco adecuada o por hábitos incorrectos a la hora de ir al baño. Por eso, el tratamiento por excelencia es aumentar la cantidad de fibra de la dieta, así como seguir una serie de consejos que ayudan a la motilidad intestinal.

Según la American Academy of Pediatrics, para saber la cantidad de fibra que ha de tomar un niño mayor de 2 años tenemos que sumar 5 gramos de fibra a su edad. Por ejemplo, un niño de 3 años debería tomar 8 gramos diarios de fibra.

Alimentos ricos en fibra

- Frutas: las que más fibra tienen son las frutas del bosque (como grosellas, frambuesas y moras), naranjas, granadas, kiwis y ciruelas. Es mejor tomarlas enteras y con piel (bien lavadas), ya que conservan mejor sus propiedades. Otra buena opción, según la edad del niño, es tomarlas en mermelada o puré.

- Fruta seca: Ciruelas, orejones, higos, dátiles… contienen también una elevada cantidad de fibra, al igual que los frutos secos. No obstante, estos últimos son muy calóricos, por lo que no conviene tomar más de un puñado al día.

- Hortalizas y verduras: Especialmente las verduras de hoja verde como las espinacas, las acelgas o las alcachofas.

- Membrillo: Contiene pectina, que ayuda en los casos de estreñimiento.

- Cereales integrales: Los cereales refinados pierden gran cantidad de fibra, por eso se recomienda tomarlos integrales. En relación a los cereales, el salvado de trigo es uno de los alimentos con mayor cantidad de fibra; por cada 100 gramos, el pan integral tiene 7,5 g de fibra, mientras que el salvado de trigo tiene hasta 42,8. Además, es fibra insoluble, por lo que aumenta la velocidad del tránsito de las heces. El salvado de trigo se puede echar al yogur, a los cereales del desayuno, en el batido de frutas, o incluso incorporarlo a las comidas.

- Yogur: Contienen microorganismos que equilibran la flora intestinal y favorecen el movimiento normal del intestino.

- Legumbres: lentejas, alubias, habas… todas proporcionan fibra.

Otra buena alternativa es el aceite de oliva virgen. El aceite (usado en cantidades adecuadas) ayuda a lubrificar el intestino y, de esta manera, a aumentar la motilidad intestinal.