El regreso a las clases y a la rutina escolar puede afectar físicamente a tu hijo, ya que después de dos meses de vacaciones levantándose más o menos tarde y sin tantas obligaciones, volver a levantarse pronto, estar todo el día en el colegio, las actividades extraescolares… puede resultar excesivo si no le das una alimentación adecuada que le proporcione la energía que necesita para el día a día.

La alimentación de los niños pequeños debe ser siempre variada, nutritiva y saludable. No obstante, es frecuente que el verano relaje un poco las costumbres en lo que a la dieta se refiere debido a los viajes, las salidas a restaurantes, las excursiones… Sin embargo, cuando se vuelve a la rutina de día a día escolar se tiene que volver también a llevar una alimentación más planificada.

Para que tu hijo aguante la dura jornada necesita un buen reparto en sus comidas de la energía y los nutrientes que requiere:

  • El desayuno es la comida esencial, ya que aporta la energía para aguantar las primeras horas del día. Ir al colegio sin desayunar es una práctica muy extendida pero muy perjudicial, ya que si el niño no ha desayunado, se sentirá cansado, sin energía ni fuerzas para concentrarse en el estudio. El desayuno debe aportar el 25% de las calorías que necesitamos durante la jornada. Un desayuno adecuado para ir al colegio debe estar formado por lácteos, cereales y fruta que pueden repartirse entre lo que se toma en casa y la hora del patio. La jornada escolar se puede hacer muy larga, así que es recomendable que el pequeño se lleve una pieza de fruta, un paquetito de galletas, un par de quesitos… para el descanso de media mañana.
  • Tanto si tu hijo come en el colegio como en casa, cerciórate de que su alimentación es sana y variada. La comida debe estar compuesta de un primer plato de legumbres, patatas, pasta, arroz o verdura; y un segundo de pescado o carne. Una comida completa le dará la energía que necesita para continuar por la tarde. A medida que avance el otoño y empiece a hacer frío, pueden introducirse los platos de cuchara.
  • Para asegurar el crecimiento físico e intelectual del niño, controla que su dieta sea rica en calcio, hierro, cinc, fósforo, magnesio, vitaminas C, D, B1 y B6, que contribuyen al funcionamiento del sistema nervioso.
  • No olvides que una dieta completa incluye 5 comidas al día, por lo que el pequeño deberá merendar al salir del colegio una pieza de fruta, un yogur o un mini bocadillo.
  • Para aumentar sus defensas y evitar que el cansancio y las infecciones se apoderen de tu hijo, dale frutas y verduras ricas en vitamina C (cítricos, kiwi, tomates), especialmente frutas y hortalizas de temporada como la calabaza, el caqui o las endibias.
  • Aumenta la ingesta de lácteos para compensar el descenso de la síntesis de la vitamina D por la falta de sol.
  • Y por supuesto solicita siempre el menú escolar si tu hijo come en el colegio para compensar con la cena los alimentos que haya tomado durante el resto del día.