La Diabetes Mellitus tipo 1 es una enfermedad crónica que suele debutar  en niños y adultos jóvenes. Es debida a un agotamiento de las células beta del páncreas que son las responsables de la producción de insulina. El tratamiento es administrar la insulina desde el exterior con distintas pautas y tipos de insulina. Las necesidades de insulina  dependen de muchas variables pero la fundamental es la alimentación.

La alimentación del diabético debe ser equilibrada, con pocos azúcares de los llamados de tipo rápido. La cantidad de calorías de la dieta debe coincidir con sus necesidades personales que dependerán de la edad, el sexo,  actividad física… Es importante no  caer en el sobrepeso ya que la diabetes se controla peor.

Deberemos evitar grandes oscilaciones de los niveles de glucosa en sangre a las que llamaremos hipoglucemias o hiperglucemias.

En una dieta encontramos las siguientes sustancias nutritivas y para que esta sea equilibrada se necesitan las siguientes proporciones:

  • 50%-60% Hidratos de Carbono.
  • 12%-15% Proteínas.
  • 30%-35% Lípidos o Grasas.
  • Agua, Vitaminas y Sales Minerales.

Los diabéticos deben fijarse especialmente en los hidratos de carbono, que son los responsables de los niveles de azúcar en sangre.

Para contar la cantidad de hidratos de carbono utilizaremos una unidad que es LA RACIÓN (R). A partir de las raciones calcularemos la cantidad de insulina que se debe administrar.

1 ración es la cantidad de alimento que contiene 10 gr. de hidratos de carbono.

1 R = 10 gr. HCL

En la etiqueta de los productos alimenticios están los gramos de hidratos de carbono y dividido por 10 encontraremos el número de raciones.

En cuanto a las grasas es recomendable que sean básicamente de origen vegetal para no aumentar el riesgo de complicaciones cardiovasculares propias de la diabetes.

 

 

Dra. Mònica Peitx i Triay
Pediatría y Endocrinología Pediátrica
Coordinadora Área Pediátrica
CP Endocrinología y Nutrición