Las alergias alimentarias se distinguen de las intolerancias en que en las primeras hay una activación del sistema inmunológico que reacciona frente a una sustancia que el organismo no tolera produciendo unos compuestos denominados IgE. En muchas ocasiones, las alergias se diagnostican al encontrar a nivel analítico unos niveles de IgE más elevados de lo habitual. En lo que respecta a las intolerancias de diferentes nutrientes, sus síntomas suelen centrarse en la incapacidad para conseguir una correcta digestión y absorción de los mismos, produciéndose trastornos de tipo digestivo.

En el caso de los bebés y los niños de corta edad, por su especial repercusión en su alimentación diaria de estos grupos de edad, destacan especialmente la alergia a las proteínas de la leche de vaca, la intolerancia a la lactosa y la alergia al gluten, la celiaquía.

La alergia a las proteínas de la leche vaca representa una cuarta parte de los niños afectados de alguna alergia alimentaria, ocupando un tercer lugar después del huevo del pescado. El tratamiento de la alergia a las proteínas de la leche de vaca  se basa en eliminar su presencia en la dieta. Para ello, se utilizan las fórmulas hidrolizadas (fórmulas FH) o las fórmulas a base de proteínas vegetales, como es el caso del arroz o la soja, cuya utilización debe venir indicada por el pediatra.

La intolerancia a la lactosa se caracteriza por dolor abdominal, flatulencia y diarrea, y se relaciona con niveles bajos de la enzima lactasa en el epitelio intestinal. Puede deberse a un daño previo en la mucosa consecuencia de una diarrea de diferente etiología (intolerancia secundaria) o a una deficiencia congénita (desde el nacimiento) de la enzima (intolerancia primaria).

Para la intolerancia a la lactosa, pueden utilizarse las fórmulas sin lactosa, en las cuales los hidratos de carbono están constituidos por dextrinomaltosa o polímeros de glucosa, de mejor absorción.

El gluten es una mezcla de proteínas (las prolaminas y las gluteninas) que se encuentran en algunos cereales, tales como el trigo, la cebada y el centeno.

No todas las personas pueden aceptarlo pues uno de cada mil niños aproximadamente no tolera bien el gluten. Esta intolerancia se conoce bajo el nombre de enfermedad celíaca o celiaquía y sus manifestaciones son diferentes dependiendo de la edad de aparición y del grado de intolerancia a la proteína.

El tratamiento de la celiaquía se basa en la exclusión total de gluten de la dieta a lo largo de toda su vida, ya que la intolerancia al gluten en las personas celíacas es permanente. En el caso de las papillas por cereales, por ejemplo, se utilizan las elaboradas con arroz y/o maíz, cereales que no contienen gluten en su composición.

Laboratorios Ordesa, dentro de su amplia gama de alimentos infantiles, cuenta con diferentes variedades de leches y cereales destinadas a la alimentación de los lactantes con las alergias e intolerancias mencionadas, dentro de sus gamas Blemil y Blevit.