Una de las alergias alimentarias más comunes (sobre todo entre los niños) es la alergia a los cereales con gluten (trigo, avena…), por eso éstos se introducen en la dieta de los bebés más tarde que los cereales sin gluten. Sin embargo, también hay personas que desarrollan alergia a aquellos cereales que no contienen este componente, como el arroz o el maíz

Los cereales sin gluten son el primer alimento que se introduce en la dieta de un bebé ya que son menos alergénicos que otros. No obstante, hay que tener en cuenta que las alergias también dependen de la alimentación de un país, ya que en Gran Bretaña, España o EE UU la alergia al trigo es relativamente frecuente, mientras que en países del sureste asiático es más común la alergia al arroz ya que constituye un alimento básico en su dieta, con el que tienen contacto de forma constante y repetitiva, y frente al que hay un porcentaje de la población que finalmente se puede sensibilizar.

Los principales cereales sin gluten que encontramos en nuestra dieta son el arroz y el maíz, más habituales que otros como el sorgo o el mijo.

La alergia a algunos de estos cereales sin gluten puede llegar a ser 6 veces más frecuente en adultos que en niños, y puede aparecer en cualquier momento de la vida. Los principales síntomas  que alertan de una sensibilización frente a los mismos, son los de la mayoría de alergias alimentarias:

- Dolor de estómago

- Hinchazón abdominal

- Diarreas y vómitos

- Urticaria

- Asma o problemas para respirar

Cuando un niño presenta estos síntomas, el pediatra le realizará una serie de pruebas para comprobar si presenta alergia a algún alimento y a cuál en concreto.

Desgraciadamente, las alergias no se curan, aunque en el caso de los niños de corta edad algunas de ellas acaban desapareciendo con el paso del tiempo. En general, la única posibilidad que existe es eliminar de la dieta cualquier comida que contenga el alérgeno en cuestión, para así evitar las reacciones alérgicas. No solo el alimento en sí, sino cualquier comida o alimento que contenga trazas del mismo.

Si se produjera por algún motivo una reacción alérgica grave, es recomendable la consulta médica para valorar los pasos a seguir, y si pudiera llegar a ser necesario algún fármaco para contrarrestar los síntomas, como es el caso de los antihistamínicos.