El mundo externo puede resultar complicado para el recién nacido. Después de 9 meses en el mismo ambiente, tranquilo, calentito y seguro, sin tener nada que hacer, llega a un nuevo ambiente más frío, con mucha luz, ruidos, donde debe aprender a respirar y comer… Te damos unos cuantos consejos para ayudar a tu pequeño a adaptarse.

- Lo más importante para ayudarle en sus primeras horas, así como para facilitar la lactancia materna, es realizar un contacto el piel con piel con la mamá (o con el papá si ésta no puede por alguna complicación en el parto). Estar en contacto con el pecho de su mamá o papá le tranquilizará, le ayudará a regular su temperatura corporal, a respirar mejor… Facilitará la lactancia materna, ya que los bebés no saben mamar pero nacen con el reflejo de succión que tiene su máxima respuesta unos 20-30 minutos tras el parto, lo que conviene aprovechar. Y, por supuesto, le proporcionará el amor que necesita para sentirse seguro.

- La luz le puede molestar, por lo que es importante que mantengáis la luz de la habitación tenue, al menos hasta que sus ojos se vayan acostumbrando.

- Evita los ruidos fuertes y confórtale en vuestros brazos cuando que esté despierto. Ponlo además cerca de tu corazón ya que es un ruido que reconoce y le calma.

- En cuanto llore, cógelo y cálmalo.

- Intenta recrear las condiciones del útero para que se sienta más seguro: envuélvelo en una manta o arrullo, pone cerca un monitor de ruido blanco, cántale las canciones que le cantabas mientras estaba en tu tripita, etc. 

- La lactancia debe ser a demanda, es decir, siempre que lo pida el bebé.

- Evita las visitas a todas horas y que haya mucha gente en la habitación a la vez, pues el pequeño necesita tranquilidad los primeros días.