Estar embarazada de casi 40 semanas en pleno verano no es nada sencillo ya que, a las molestias derivadas de las últimas semanas de embarazo y del parto inminente, se unen las del calor sofocante que suele hacer en estos meses en muchos lugares. Pero no todo es malo, diversos estudios dicen que los bebés nacidos en verano tienen mejor salud y son más positivos.

 

Consejos para combatir las molestias

Las últimas semanas hasta dar a luz pueden hacerse eternas, mucho más largas que las 37 restantes. No obstante, debes estar tranquila, relajada y lo más descansada posible para estar preparada para cuando comience el parto, ya que puede ser un proceso largo y cansado. Por eso, si estás a punto de parir en pleno verano, nada mejor que seguir estos consejos:

- Opta por ensaladas y platos frescos, nada de guisos contundentes que pueden sentarte mal y darte más calor. Gazpacho, sopas frías, fruta, pescado y carne a la plancha son los mejores platos en estos días. Escoge alimentos ricos en fibra y con alto contenido líquido. Minimiza la sal para no retener líquidos.

- Debes beber abundante agua, sobre todo si sudas mucho, para reponer los electrolitos perdidos. Así, además, reforzarás la función de los riñones, favorecerás la circulación de la sangre y eliminarás toxinas, evitando el estreñimiento y regulando tu temperatura corporal. Se recomienda 2,5 litros al día. Lleva contigo siempre una botellita de agua para poder beber en cualquier momento. Si te cansas del agua, puedes optar por bebidas isotónicas, leche o zumos naturales.

- Las hormonas y el calor probablemente harán que sudes mucho, por lo que deberás extremar tu higiene, especialmente en la zona íntima. Dúchate varias veces al día y usa ropa de algodón que transpire.

- Evita la exposición directa al sol ya que pueden salirte manchas, sobre todo en la cara. Usa crema de factor de protección alto y lleva gorro y gafas.

- Si tienes mucho calor al dormir y no tienes aire acondicionado, duerme con las ventanas abiertas para que entre algo de aire. Tu cuerpo, además, necesita más oxígeno de lo habitual y en ambientes cerrados, y más durmiendo, puede faltarte el aire y que te cueste respirar. Y si tienes aire, no lo pongas muy fuerte y prográmalo para que se apague en unas horas.

- Si te cuesta conciliar el sueño puedes darte un paseo antes de irte a la cama o un baño tibio para refrescarte. También puedes beber un vaso de leche. Recuerda dormir sobre el lado izquierdo.

 

Mira el lado bueno de las cosas…

Piensa en todas las cosas positivas que tiene dar a luz en verano:

- El sol y los días más largos hacen que estemos más felices y alegres.

- Si tienes piscina, no hay ningún problema en que te bañes, siempre que no hayas expulsado ya el tapón mucoso.

- En cuanto os den el alta en el hospital podréis salir a pasear con vuestro bebé a la calle ya que no hace frío como en invierno.

 

 

 

Fuente:

- Blott, Maggie (2015), Tu embarazo día a día, Barcelona. Libros Cúpula.