En el post anterior sobre Niños y colesterol, hablamos de los niveles aceptables de colesterol en la infancia y adolescencia y de las causas que pueden favorecer su aumento pero, ¿por qué es tan importante mantener a raya los niveles de colesterol, especialmente del tipo LDL?

El exceso de colesterol que circula en sangre se acumula en las arterias y las obstruye poco a poco, facilitando a largo plazo la aparición de enfermedades cardiovasculares como la arteriosclerosis.

Por lo tanto, es vital mantener unos niveles adecuados de colesterol para disminuir riesgos cardiovasculares presentes y futuros.

Y lo más importante, ¿lo podemos evitar? ¿cuál es el tratamiento más adecuado en la infancia?

En niños menores de 2 años, debido a que se encuentran en una etapa importante de su crecimiento y desarrollo, a día de hoy no se suele recomendar ningún tipo de restricción dietética, a no ser que el pediatra lo crea oportuno. En estos casos, se recomiendan controles periódicos.

En los niños más mayorcitos (de 2 a 18 años) aparte de los controles periódicos de los niveles de colesterol en sangre, se recomiendan modificaciones dietéticas junto con actividad física (unos 30 minutos de ejercicio/día).

En el caso de la alimentación, lo primero es establecer poco a poco unos hábitos alimentarios saludables, incorporando alimentos como verduras, frutas, cereales integrales, pescado y legumbres, realizando 5 comidas al día, y evitando comer delante de la TV o el ordenador, por ejemplo.

La dieta debe aportar todos los grupos de nutrientes para asegurar el crecimiento y desarrollo de los niños. No obstante, se recomienda limitar la cantidad de azúcar que tomen así como la bollería, repostería, snacks y ciertos embutidos. Para disminuir la ingesta de grasa hay que evitar la nata, mantequilla, salsas y fritos. La pasta se puede consumir con libertad, a excepción de las que aportan huevo.

Se recomienda cambiar la leche entera por leche desnatada, los quesos magros y curados por queso fresco o bajo en grasas y la carne roja, el cerdo y las vísceras por carnes más magras como la ternera, buey, pollo, pavo o conejo.

Y finalmente, siempre es mucho más saludable comer los alimentos cocinados en papillote, cocidos al vapor, asados o a la plancha. Para su condimentación se pueden utilizar hierbas aromáticas, limón, aceite de oliva o una rica vinagreta.

Una dieta equilibrada que ayude a controlar el colesterol de los niños no tiene porqué ser una dieta monótona, y las opciones para que sea variada y apetecible son múltiples y muy variadas.