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¡Estamos embarazados!

Llega la sorpresa del embarazo y parece contagiar a todo nuestro entorno, aunque sin duda, la protagonista principal de toda la historia será la mujer que, poco a poco, dará paso a la formación de una nueva vida. Un proceso repleto de cambios corporales, pero también emocionales. ¡Te damos la bienvenida al primer trimestre!

De 0 a 4 semanas

En estas primeras semanas se desarrolla la placenta, el órgano que alimentará y protegerá al futuro bebé, y todo tu cuerpo empieza a generar las hormonas necesarias y a producir los cambios que harán posible que el nuevo ser crezca cada día más.

Cuando vayas al ginecólogo, te preguntará la fecha de tu última regla (FUR) para determinar la fecha prevista de parto (FPP) así como los diferentes controles que deberá realizarte durante los 9 meses del embarazo. En cada visita, te controlarán el peso y la tensión. Además, cada trimestre te realizarán una analítica de sangre (para detectar la presencia de anticuerpos de la rubéola, toxoplasma…, niveles de alfafetoproteina, hemoglobina, conocer grupo sanguíneo y factor Rh, etc) y de orina (detectar infecciones) ¡¡¡y en la primera vista te harán tu primera ecografía!!!

Semana 5

Llevas ya una semana de retraso de la fecha de tu regla y seguramente estás pensando en hacerte un test de embarazo. Sólo hace tres semanas que el óvulo se ha fecundado, ¡aún es pronto para empezar a sentir los cambios!

Aún así hay mujeres que ya notan que su pecho ha aumentado, otras en cambio empiezan a sentir una sensación extraña o de malestar al levantarse, acompañada en ocasiones de náuseas. Hay mujeres que saben enseguida que están embarazadas, pero siempre es mejor confirmarlo.

Semana 6

Poco a poco los síntomas se notan cada vez más, aunque pueden ser diferentes en cada mujer (o en los diferentes embarazos de una misma). Lo más evidente son las náuseas matinales que pueden alargarse durante todo el día en algunos casos. El pecho también aumenta de tamaño y puede estar más sensible, así como la presión del útero sobre la vejiga que puede provocar más visitas al lavabo. Intenta beber el suficiente agua para estar bien hidratada, sobre todo si tienes vómitos, pues tendrás que reponer los líquidos perdidos.

Semana 7

Puede que en esta semana pierdas algo de peso a causa de las náuseas, pero no te preocupes pues es algo pasajero que suele desaparecer a partir del tercer mes. Intenta comer a lo largo del día en pequeñas cantidades, alimentos que te apetezcan pero sin descuidar una dieta variada y equilibrada. A nivel de embarazo, esta semana se inicia la formación del tapón mucoso, una estructura gelatinosa que cierra el conducto cervical para proteger el útero, y que se expulsará poco antes del parto.

Semana 8

El útero tiene casi el tamaño de una naranja, lo que puede que se note algo en tu cintura y te cueste abrocharte algunas prendas. Puede que también notes de vez en cuando pequeños dolores en el bajo vientre parecidos a los premenstruales, como consecuencia del aumento de los vasos sanguíneos que van al útero.

Semana 9

Seguramente notes los pechos con más volumen, pesados y delicados, además de estar más sensible a los olores. Las ganas de comer seguramente han aumentado, retienes más gases y en ocasiones aparece estreñimiento debido a cambios hormonales. Notarás un poco de barriga, aunque para los demás sea imperceptible y la ropa te empezará a quedar ajustada a la altura de la cintura.

Semana 10

Vas a notar mayor sensibilidad en tus mamas, los sujetadores te molestan y puede que empieces a necesitar ponerte unos específicos para el embarazo. Si te fijas, puedes ver líneas azules que las recorren: son venas dilatadas reflejo de un mayor suministro de sangre en tu cuerpo. También puedes verlas en la zona del estómago y las piernas. El tamaño del útero es casi el de una manzana grande, lo que hará aumentar un poco el contorno de tu cintura. A nivel dermatológico, la piel también sufre cambios durante el embarazo como consecuencia de un aumento de la melatonina. Se oscurecen las aureolas de los pezones, aparecen manchas marrones en la cara (melasma)…Por eso es recomendable no tomar en exceso el sol y utilizar siempre un fotoprotector.

A nivel emocional, puedes sentirte más irritable, sensible, nerviosa… tanto por causa de tu nueva situación, como por efecto de las hormonas.

Semana 11

Poco a poco parece que se mitigan algunas molestias tanto a nivel físico como emocional. Las primeras son las náuseas matinales, mareos y vómitos. Si todavía no han desaparecido en tu caso, ten un poco de paciencia.

Por otro lado, crece el apetito y es posible que empieces a ganar peso. Quizá también respires más rápido y sudes más de lo normal, señal de que tu organismo funciona correctamente para darle al bebé lo que necesita. Probablemente notes que tienes ahora un olfato más pronunciado, lo cual muchas veces es un fastidio, ya que muchos olores te desagradarán.

A nivel de pruebas, se realiza el Triple Screening y la medición mediante ecografía del pliegue de la nuca (Traslucencia Nucal). Con estas dos pruebas se mira la probabilidad de que el feto presente alguna malformación o alteración cromosómica, como el síndrome de Down. Según el resultado de las mismas, se decide realizar o no la amniocentesis.

Semana 12

Superada la semana 12, las posibilidades de aborto se reducen considerablemente, por eso muchas personas comunican en este momento su estado de buena esperanza. A nivel de cambios, el útero sigue creciendo y puede que lo notes por encima del hueso púbico. También aumenta tu actividad metabólica, por lo que puede que tengas más calor del habitual, y debido al mayor volumen de sangre puede que aparezcan dolores de cabeza ocasionales, que desaparecen rápidamente. No obstante, siempre es recomendable consultárselo al ginecólogo para descartar una subida de tensión o la aparición de preeclampsia.

Semana 13

A partir de esta semana empieza una de las etapas más agradable del embarazo: el útero sigue creciendo y sale de la pelvis, por lo que deja de hacer presión sobre la vejiga, relajando tus necesidades de ir al baño. Por contra, los ligamentos que sostienen el útero se estiran, lo que puede dar lugar, al moverte, a los "dolores de los ligamentos redondos" en los costados de la tripa, que puedes aliviar con una faja maternal. También notarás un aumento del flujo vaginal a causa de una mayor producción de hormonas por la placenta. No debes prestarle especial atención salvo que tengas picores. En ese caso, consulta con tu ginecólogo por si fuera una infección vaginal.

Semana 14

En esta nueva etapa seguramente te encuentras mejor. Has dejado atrás las molestias del primer trimestre y las incomodidades del tercero aún están por llegar. Puede que ya se te note el embarazo de forma más evidente, tu cuerpo va cambiando rápidamente y necesitarás comprarte ropa adecuada.

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