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Aprendiendo a moverse

Se acerca la fecha en que el bebé cumplirá su primer año. Parece mentira todo lo que ha aprendido, crecido y evolucionado. Toda una trayectoria de la que sigues siendo el gran pilar. La mano que le ayuda a levantarse, a avanzar, a tener confianza en sus primeros pasos... que le guía en esta aventura tan emocionante.

Juegos, pasitos, actividades... pero todo siempre con protección.

En esta etapa, tu bebé seguramente empezará a dar sus primeros pasitos. Ya sea de puntillas, con las piernas arqueadas o, ¡a tropezones! Es un momento muy esperado para el que debes tener paciencia. Déjale seguir su ritmo, sin querer que vaya más rápido de lo que puede, aunque puedes animarle a conseguir nuevos logros, sin miedo.

También puedes estimularle con actividades divertidas o juegos que le gusten. Se trata de favorecer el inicio del gateo y guiarle en su aprendizaje… ya que será él quien decida cuándo está preparado para dar ese gran paso. Por si acaso... empieza a proteger esquinas, cables, puertas, enchufes… ¡y ojo con las escaleras!

Algunas ideas de juegos y actividades:

  • Mantenlo boca abajo en tus brazos y paséale así por el comedor de casa.
  • Cuelga juguetes en su cuna para que les dé con los pies de manera divertida.
  • Anímale a que pase por encima de un cojín "a cuatro patas".
  • Ponle los juguetes fuera de su alcance para que se estire y gire el cuerpo para cogerlos. Ya verás cómo para él se convierte en un juego.
  • Sujeta al bebé, haz que se impulse hacia arriba y luego doble las rodillas al bajar.
  • Haz que coja juguetes con las manos y tira de ellos para facilitar que tu hijo se incorpore.
  • Coge una pelota y gírala a su alrededor para enseñarle las direcciones de las cosas.
  • Deja que ande descalzo por el parquet, la moqueta o la hierba, ya que estimula el desarrollo de sus músculos, del arco de la planta del pie, y de la capacidad de agarre de los dedos.

Recomendaciones

  • Pasar del gateo a sostenerse de pie comporta un cambio de perspectiva. Puede que por ello tu bebé experimente alegría, emoción, curiosidad pero también miedo y vértigo. Es normal que tu bebé llore ante estas nuevas sensaciones, o simplemente porque pierde el equilibrio y se cae.
  • No debes sobreprotegerle por miedo a las caídas. Muéstrale seguridad y confianza. La mejor manera de transmitírselas: evitando sentimientos de miedo o temores que frenen su aprendizaje.
  • Vigila los cambios en su conducta alimentaria: se centrará tanto en la nueva meta de caminar que dejará de lado otras como la comida. Además, en esta etapa sus necesidades nutricionales se estancan, por lo que no necesita comer tanto.

Caminar...

  • Es desarrollar los músculos (cuello, espalda, piernas…) y huesos, sobre todo a nivel de articulaciones (rodillas, tobillos, muñecas...).
  • Es ampliar el campo de visión, percepción de tamaños, distancia y dimensiones de las cosas.
  • Es mejorar la coordinación y la estabilidad de los movimientos, sobre todo laterales (derecha, izquierda…), que posteriormente influirán de manera positiva cuando aprenda a leer y escribir.
  • Es tener libres las manos para poder tocar nuevas cosas que llamen su atención.
  • Es cambiar su constitución física (“suelen estirarse”).
  • Es ganar autonomía e independencia (ellos solos llegan a todas partes).
  • Es facilitar el proceso de socialización del bebé: al empezar a caminar, aumenta su interés por interaccionar con las personas que le rodean.

¿Usar andador?

No es aconsejable el uso de tacatá o andador en base a que el 25% de los niños que lo han utilizado han sufrido algún accidente o caída, aún en presencia de sus padres, por velocidad excesiva, desniveles en el suelo, choques en la cabeza por objetos no protegidos o por el fácil acceso a zonas peligrosas como el baño o la cocina. Aunque facilita que el bebé ejercite las piernas, controle el equilibrio y pueda dar los pasos con seguridad, se cree que su uso fuerza una postura no adecuada que interfiere en el ritmo normal de aprender a caminar del bebé. Para más información, consulta con tu pediatra.

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