Una vez pasado el malestar habitual del primer trimestre (enhorabuena por si no ha sido tu caso), a partir del segundo trimestre suele crecer el apetito. Debes alimentarte según tus necesidades y el hambre que sientas pero con un cierto control, evitando dietas estrictas. Opta por una alimentación variada, sana y equilibrada y verás como todo es más sencillo.









