Con 7 meses el sistema inmunológico del bebé es más maduro que en etapas anteriores. A esta evolución natural, se une el efecto de las vacunas. Además, a esta maduración también puede ayudar una correcta nutrición. Algunos compuestos de la leche materna se considera que ayudan a estimular y reforzar las defensas, como las proteínas séricas bioactivas, prebióticos, probióticos, y nucleótidos, que también ayudan a prevenir infecciones.









