El recién nacido puede distinguir objetos con contrastes fuertes como el blanco y el negro, pero aún no sus formas. A partir de los 2 meses empieza a ver los colores primarios (rojo, azul y amarillo) y es habitual que bizquee un poco al enfocar o buscarte con la mirada. Mientras tanto... ¡puedes estimular su vista con pequeñas actividades!









