En esta etapa, el sistema inmunitario de tu bebé todavía no ha acabado de madurar. Sus defensas se han ido estimulando, pero aún hay que reforzarlas con vacunas para protegerlo de enfermedades infecciosas. Pero ¿cómo funciona una vacuna? El hecho de administrar virus o bacterias vivos debilitados hace que las defensas reaccionen y creen anticuerpos, que protegerán a tu hijo de una futura infección.









