Parece sencillo pero requiere su técnica. Primero, hay que elegir el tipo de agua, preferentemente envasada (mineral natural, de manantial o preparada) y de mineralización débil (estará indicado en su etiqueta). En caso de utilizar agua corriente, hiérvela un minuto. Pregunta a tu pediatra sobre qué tipo de agua te recomienda, que dependerá de la zona donde residas.
Para preparar el biberón se aconseja calentar el agua, verter la cantidad que necesites en el biberón y seguidamente añadir la leche en la cantidad de 1 cacito por cada 30 ml de agua. El biberón debe estar esterilizado, como la tetina y resto de elementos, cosa que debes hacer antes de cada toma durante los primeros meses de vida, pero que después puedes ir espaciando en el tiempo.
Recuerda que es importante que la leche no esté demasiado caliente ni fría. ¡A los bebés suelen gustarles las temperaturas suaves! Prueba la temperatura en tu muñeca antes de dársela a tu bebé, para evitar que se queme.