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¿Cuánto han de durar las comidas?

¿Cuánto han de durar las comidas?

Los niños suelen ser más lentos comiendo que los adultos, y de hecho es beneficioso para su digestión y la asimilación de nutrientes que no se coma muy rápido sino que se mastique bien la comida antes de deglutirla. Sin embargo, tampoco es bueno que las comidas se alarguen demasiado. Por lo tanto, ¿cuánto deben tardar los niños en comer?

A medida que los niños crecen y su alimentación se parece cada vez más a la de un adulto, también tiene que asemejarse la duración de las comidas. En general, los adultos comemos demasiado deprisa, mientras que los niños acostumbran a tardar un poco más.

Como término medio, se recomienda que los tiempos de las comidas de niños entre los 2 y los 10 años sean los siguientes:

- Desayuno y merienda: entre 20 y 30 minutos.

- Comida y cena: en torno a 40 minutos.

Por supuesto, no se pretende que te lleves un cronómetro a la mesa para que calcules el tiempo que tarda el pequeño en comer y controles que los tiempos sean exactos. Se trata de los valores aproximados de lo que es recomendable para asegurar una digestión adecuada.

Hay que tener en cuenta que algunos días el niño estará más hambriento y mientras que otros tendrá menos ganas de comer y le costará más. Lo importante es que nunca tarde demasiado poco ni que las comidas se alarguen más de una hora.

Trucos para marcar los tiempos de las comidas

  • Explícale con expresiones sencillas y adaptadas a su edad cuánto tiempo debe tardar en cada comida y por qué es bueno respetar unos horarios. Incluso puedes señalarle un reloj y decirle hasta cuándo tiene tiempo. Como decíamos, esto es solo una pauta aproximada, pero al niño le valdrá para hacerse una idea de lo que le pides.
  • Si ves que tarda mucho y remolonea, quítale el plato. No le dejes horas y horas sentado esperando a que acabe.
  • Si es pequeño y aún no se maneja bien con los cubiertos, córtale la comida en trozos pequeños y ayúdale cuando sea necesario.
  • Si es muy ansioso comiendo, enséñale a masticar despacio, a dejar los cubiertos en la mesa entre bocado y bocado, y a coger los trozos de comida de uno en uno, no le dejes meterse muchos a la vez.

Comer en familia también puede ser de utilidad, para que los niños que lo hacen demasiado deprisa o demasiado despacio aprendan y tomen como ejemplo a sus padres y hermanos.

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